miércoles, 26 de junio de 2013

Imaginé. Parte IV

Llegamos a su departamento, y después de bajar del auto entramos al edificio. Ascensor, en silencio. Y al fin, en su casa. Me invitó a sentarme en su sillón.

- Acá estamos. (Dijo y suspiró. ¿Se suponía que tenía que empezar yo a hablar? Porque sinceramente no me creía capaz de conectar una palabra a la otra, menos que menos de lograr formular una oración coherente. Me sentía más nerviosa  que cuando, hacia casi dos horas, nos habíamos reencontrado) Pau… (Suspiró) ¿Te soy sincero? Tengo miedo de sincerarme y que no tenga sentido.
- Yo tengo miedo de estar acá con vos. No sé por dónde empezar, pero tampoco soporto tantas cosas adentro mío. Me siento ahogada.
- Yo tampoco sé por dónde empezar. O en realidad sí, pero sería cualquiera. (Reímos) No hubo un solo día en el que no me haya arrepentido de ese viaje, ni de lo que hice.
- Y no hubo un solo día en el que eso no me doliera.
- Y eso es lo que más me duele a mí.
- ¿Y a mí? (Pregunté ya sin poder contener las lágrimas) Nunca más pude engancharme con otro pibe, ni mucho menos olvidarme de vos.
- Yo tampoco me olvidé de vos.
- Pero era una nena, y me lastimaste. Demasiado. Sentí que jugaste conmigo, que me boludeaste, porque te plantee mil veces que tenía miedo que eso pase, y me prometiste que no iba a pasar. Y pasó. Mi corazón era tuyo, y lo sabías… Y fue como si me lo estrujaras, haciéndolo mierda, y me lo devolvieras así. (Suspiré) Fuiste mi primer amor, mi único amor… Me entregué a vos, completamente, y lo sabes… Y sentí, literalmente, que te cagaste en eso. Me sentía una nena, y no me cuidaste. Y quizás no sea tú culpa, quizás sea mía, por haberme enamorado de alguien que era más grande que yo. (Y sí, una vez que pongo primera no paro, tenía muchas cosas reclutadas adentro mío, y era hora de que salgan a la luz)
- (Sus ojos despedían lágrimas, al igual que los míos) Te juro que no sé cómo pedirte perdón, o cómo poder remediar un poco de tanto dolor. Eras la última persona que se merecía que la lastime. Lo único que quería era cuidarte.
- Intenté hasta odiarte, pero el amor que te tengo es más fuerte que ese odio que intenté generar. No sé qué hacer, te juro que no sé. Moriría por poder borrar ese día, y que sea todo como antes.
- Y yo daría todo por no fallarte. No soporto saber que te lastimé y que te hice tanto mal. (Hizo una pausa) Te juro que intenté todo, todo lo que se me ocurrió para que me perdones, pero nada funcionó, y créeme que te entiendo, porque te doy la razón en cada una de las palabras que decís… Pero me duele no saber cómo poder remediarlo.
- No sé si vas a poder. Pasó más de un año y siento el mismo dolor que en el momento en el que vi las fotos.
- No me digas eso, por favor.
- Es lo que siento, no puedo no serte sincera. Y creo que dijimos que eso íbamos a hacer, sincerarnos.
- Pero me duele saberlo.
- Y a mí me duele todo lo que pasó Pedro.
- ¿Y no hay nada que pueda hacer? ¿Absolutamente nada? Al menos para que estés un poco mejor.
- No sé… Créeme que si pudiese hacer algo, ya lo hubiese hecho. No soporto más esta situación. (Suspiré y sequé mis lágrimas, con las mangas de mi buzo) Todos me decían que te iba a olvidar rápido, que solo habías sido mi primer noviecito… Y te juro que fuiste y sos mucho más que eso. ¿Por qué Pedro? ¿Por qué? ¿Por qué te hiciste amar tanto? ¿Por qué me hiciste algo así? ¿Por qué me lastimaste? ¿Por qué me traicionaste? ¿Por qué carajo te conocí? No hubo un solo día, ni uno solo, en el que no haya llorado por vos, en el que no te haya extrañado, en el que no te haya necesitado. Todas viven de joda, disfrutan de su último año, salen, hacen fiestas, se comen a veinte pibes por noche. ¿Y yo? Lloro porque te extraño. Es una mierda Pedro.
- Para Pau, para. (Dijo tomando mi mano y yo hice que me soltará, me levanté del sillón, con bronca)
- No paro un carajo Pedro, te odio (Grité llorando cada vez más)

Y golpee con mis puños su pecho, llorando cada vez más, gritando, enojada, con bronca. Con dolor.

Él intentaba pararme, pero era inútil, mis puños golpeaban su pecho. Necesitaba desquitarme con él todo lo que tenía adentro, hasta que me quedé sin fuerzas, dejándome caer al suelo, pero él lo impidió, me sostuvo entre sus brazos y yo escondí mi cara en su pecho, llorando como nunca lo había hecho.

- ¿Por qué?

Y sentía que me abrazaba con todas sus fuerzas, y a la vez, con delicadeza. Acariciaba mi espalda, con el afán de tranquilizarme. (O eso creo)

Y a pesar de lo muchísimo que lloraba, estar así con él, otra vez, me sanaba, al menos un poco.

- Te necesito como al aire que estoy respirando. ¿Lo entendes?
- Pau, tranquilizate. Por favor.
- No puedo tranquilizarme. (Dije y me separé un poco de él, temblando) No puedo, te juro que no puedo.

Él no respondió, solo volvió a abrazarme. Era verdad que no se había olvidado de nada, porque seguía recordando que sus abrazos eran los únicos capaces de tranquilizarme.

Después de varios minutos me separé de él  y busqué un papel en mi bolsillo.

- Es para vos, ahí dice todo, sin gritos ni llantos. Intenté ser lo más clara posible. (Suspiré) Perdón si fui muy histérica recién… Sigo siendo una nena como verás, y esta nena no quiere volver a enredarse con vos, porque no quiere volver a sufrir, no se lo merece… (Sequé mis lágrimas) Simplemente vine porque lo sentí, porque necesitaba darte un abrazo, y un poco de fuerzas, espero al menos haberlo logrado… (Besé sentidamente su mejilla y me fui)

‘Pedro… Decido escribirte porque sé que cuando esté frente a vos me voy a quedar perpleja y porque estoy segura de que no voy a poder decirte todo lo que necesito que sepas.
Mis ojos lloran, al igual que mi corazón… Afuera llueve, y desde que nos separamos que no solo me da miedo que llueva, sino que también me angustia. ¿Por qué? Porque el día que me entregué a vos llovía torrencialmente, y ese día lograste que se me vaya ese pánico inútil. (Aunque fue por poco tiempo)
El reloj marca la medianoche, exacta… Hoy voy a verte, aunque no sé muy bien por qué, siento que tengo que hacerlo, necesito darte un abrazo, aunque no sé para qué. No sé cómo voy a reaccionar, ni que voy a hacer. (Por eso escribo esta carta)
¿Cómo resumir este año en palabras? Quizás la palabra angustia sea la correcta. Te amo, te amo como siempre, como ayer, como hoy, y como mañana… Te amo y juro que no puedo cambiarlo ni revertirlo. Te amo Pedro, con cada parte de mi vulnerable ser. Te amo porque sabes amarme, porque sabes hacerme sentir bien, porque tus labios son el paraíso, porque tu mirada me desconecta del mundo, porque tu cuerpo encaja a la perfección con el mío. Te amo porque sos el hombre del que me enamoré, pero también te odio, te odio porque me traicionaste, porque me fallaste. Te odio porque faltaste a nuestra promesa, a nuestro pacto. Te odio porque me entregué a vos y fue inútil, porque no puedo arrancarte de mi cabeza ni de mi corazón, porque lloro todos los días porque te extraño y te necesito. Odio amarte así, desmesuradamente.
Intento encontrarle un por qué a lo que pasó, un motivo, una explicación… Y a pesar de haber repasado los hechos incontables veces (Del derecho y del revés) Es imposible, no existe. No hay un por qué.
Odio amarte así con tan solo dieciocho años, suelen decirme que estoy loca, que es imposible amar así a mi primer novio, pero vos sos mucho más que eso. Siento que sos mi otra mitad. (Y no te das una idea de lo mucho que duele) Duele, duele el corazón, el alma y el cuerpo. Duele no besarte, no abrazarte. Duele no dormirme con vos, o que no desenredes mi pelo con tus manos. Duele no sentir más tú perfume, duele no sentirte más. Duele, demasiado. (Y espero que algún día deje de doler, porque ya es insoportable)
Te amo Pedro. (Y odio hacerlo)’


Se largó a llover. (El mundo estaba en contra mío. Definitivamente)

Corrí, corrí y seguí corriendo, inútilmente. Era imposible volver a mi casa corriendo, reí al darme cuenta de ello y llamé a mi mejor amigo, aunque era tarde, no podía pasar la noche allí, y él tenía auto.

- ¿Me explicas qué pasó? ¿Qué haces acá? ¿Empapada y llorando?
- Es una historia muy larga Facu. (Suspiré) ¿Podemos ir a tú casa? Por favor.
- ¿Y mañana ni a gancho a la escuela, no?
- ¿Eh? Ni loca. Mira lo que soy. (Reímos y él arrancó el auto)

Tiritaba, por el frío y por la angustia. El viaje fue eterno. (Demasiado para mi gusto) Pero por suerte, al fin llegamos…

- Vos te vas a bañar, te vas a enfermar sino…
- No tengo ropa.
- ¿Te olvidas que tenes acá un jean, no? Y remera, bueno, una mía. ¿Puede ser?
- Soy una colgada. Gracias… En serio.
- Anda, no agradezcas. Te espero con mate en mi cuarto, así me contas que pasa.

- No podes seguir así por ese pibe.
- ¿Qué parte de que lo amo no entendes?
- Esa, que lo sigas amando.
- (Suspiré) Ojala pudiese no hacerlo, ojala.
- Entonces perdónalo Pau.
- Es imposible.
- Es que es muy simple, o te olvidas de él o lo perdonas, porque así no podes más…
- Sigo así, y punto. Es tema mío.
- Paula, reacciona. Por favor… Lloras hace más de un año por ese flaco, ya está. Ya fue. Disfruta un poco. Permititelo.

3 comentarios:

  1. Se me cayeron las lágrimas con este cap!!! Una dulzura la forma con la que escribís!!!

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. simplemente sos una genia!

    ResponderEliminar