‘Mi amor, no llores, es la mañana, la
depresión asesina te vino a
visitar.
Se borra su sonrisa y me pregunta por va a continuar actuando se muere de dolor. La habitación de golpe le vuelve una prisión, apaga los incendios con la resignación’
Si mi vida estaba desmoronada, ahora era solo polvo, de una pared totalmente destruida.
No podía creer que esto había pasado, no podía creer que mi viejo ya no estaba conmigo, que nunca más iba a poder abrazarlo, o charlar con él frente a la chimenea.
No entraba en mi cabeza que él ya no estaba conmigo… Las lágrimas eran despedidas por mis ojos, más que nunca, nunca sentí un dolor tan grande, tan profundo. Nunca había sentido tanta angustia en el alma.
Zaira- Pau… (Dijo acercándose a mí, que estaba sentada en un sillón, en el velorio de mi viejo, simplemente levanté mi cabeza) Hay alguien que quiere verte.
Paula- ¿Quién? (Pregunté)
Zaira- Pedro, está afuera… Pero si no queres verlo, le digo que se vaya.
Paula- (Suspiré, meditándolo unos segundos… Sabía que lo único que iba a sanar un poco tanto dolor era su abrazo) ¿Dónde está?
Zaira- En la puerta.
Paula- (Me levanté) Gracias por avisarme, y por estar acá. (La abracé)
Zaira- Te amo amiga.
Paula- Y yo a vos Zai…
A la poca estabilidad física y emocional que tenía se le sumaba esto, el volver a verlo después de tanto tiempo…
Abrí la puerta y sin decirle nada me deje refugiar en sus brazos, llorando, descargándome… Porque sus brazos siempre habían sido mi lugar.
Pedro- Lo siento mucho Pau. (Dijo acariciando mi espalda)
Paula- Gracias por estar acá, necesitaba mucho este abrazo. (Dije casi sin voz y él me abrazó aún más fuerte)
Pedro- Dudé mucho si venir o no, pero necesitaba hacerlo.
Paula- Gracias… (Y no sé cuánto tiempo pase allí, en sus brazos, llorando)
Ya era tarde, las tres de la mañana… Y casi no quedaba gente, solo mamá, que estaba separada de papá hace años, mi hermano, su novia, Zaira, Pepe y yo.
Paula- Anda si queres Pepe, ya hiciste mucho.
Pedro- Si me dejas, me quedo. (Sonreí, solo un poco y él me abrazo por el costado) Veni… (Nos sentamos allí e hizo que me recuesté sobre su pecho) Intenta tranquilizarte un poco, te va a hacer bien… (Dijo acariciando mi pelo)
Paula- (Suspiré y me acomodé sobre él) Gracias por estar acá a pesar de todo.
Pedro- Sh… No son cosas para hablar ahora. (Besó mi cabeza)
Se borra su sonrisa y me pregunta por va a continuar actuando se muere de dolor. La habitación de golpe le vuelve una prisión, apaga los incendios con la resignación’
Si mi vida estaba desmoronada, ahora era solo polvo, de una pared totalmente destruida.
No podía creer que esto había pasado, no podía creer que mi viejo ya no estaba conmigo, que nunca más iba a poder abrazarlo, o charlar con él frente a la chimenea.
No entraba en mi cabeza que él ya no estaba conmigo… Las lágrimas eran despedidas por mis ojos, más que nunca, nunca sentí un dolor tan grande, tan profundo. Nunca había sentido tanta angustia en el alma.
Zaira- Pau… (Dijo acercándose a mí, que estaba sentada en un sillón, en el velorio de mi viejo, simplemente levanté mi cabeza) Hay alguien que quiere verte.
Paula- ¿Quién? (Pregunté)
Zaira- Pedro, está afuera… Pero si no queres verlo, le digo que se vaya.
Paula- (Suspiré, meditándolo unos segundos… Sabía que lo único que iba a sanar un poco tanto dolor era su abrazo) ¿Dónde está?
Zaira- En la puerta.
Paula- (Me levanté) Gracias por avisarme, y por estar acá. (La abracé)
Zaira- Te amo amiga.
Paula- Y yo a vos Zai…
A la poca estabilidad física y emocional que tenía se le sumaba esto, el volver a verlo después de tanto tiempo…
Abrí la puerta y sin decirle nada me deje refugiar en sus brazos, llorando, descargándome… Porque sus brazos siempre habían sido mi lugar.
Pedro- Lo siento mucho Pau. (Dijo acariciando mi espalda)
Paula- Gracias por estar acá, necesitaba mucho este abrazo. (Dije casi sin voz y él me abrazó aún más fuerte)
Pedro- Dudé mucho si venir o no, pero necesitaba hacerlo.
Paula- Gracias… (Y no sé cuánto tiempo pase allí, en sus brazos, llorando)
Ya era tarde, las tres de la mañana… Y casi no quedaba gente, solo mamá, que estaba separada de papá hace años, mi hermano, su novia, Zaira, Pepe y yo.
Paula- Anda si queres Pepe, ya hiciste mucho.
Pedro- Si me dejas, me quedo. (Sonreí, solo un poco y él me abrazo por el costado) Veni… (Nos sentamos allí e hizo que me recuesté sobre su pecho) Intenta tranquilizarte un poco, te va a hacer bien… (Dijo acariciando mi pelo)
Paula- (Suspiré y me acomodé sobre él) Gracias por estar acá a pesar de todo.
Pedro- Sh… No son cosas para hablar ahora. (Besó mi cabeza)
Una semana después, estaba en mi casa, un poco mejor de
ánimo, no demasiado…
No había sabido nada más de él, y mientras estaba ordenando un poco mi cuarto recibí un mensaje de su parte.
‘No soporto más ésta situación, podemos ir a caminar para aclarar algo?’
‘Por favor, yo tampoco soporto más esto’
‘En un rato paso por tú casa Pau…’
Paula- Hola… (Dije y nos saludamos, él me abrazó)
Pedro- ¿Estás un poco mejor?
Paula- Un poco…
Pedro- (Se separó de mí) ¿Segura que queres que salgamos y hablemos? Si no tenes ganas lo podemos hacer más adelante.
Paula- (Negué con mi cabeza) Ahora, por favor.
En su auto, fuimos a su casa…
Pedro- Bueno, acá estamos… (Dijo mientras los dos nos sentábamos en el sillón, enfrentados, y yo suspiré)
Paula- Perdón… (Dije con culpa) Yo te prometí que iba a estar con vos, y te deje en banda, pero no sé, vos también me prometiste que no lo ibas a hacer más, y no solo lo hiciste si no que me trataste demasiado mal.
Pedro- No Pau, acá el que te tiene que pedir perdón soy yo, yo me fui al carajo, yo arruiné todo…
Paula- (Suspiré) Yo sé que es difícil, y no sé si me jode tanto que lo hayas hecho de nuevo, pero me pegaste, me trataste como el orto.
Pedro- Eso es lo que me duele, y lo que no sé cómo remediar. Sos la que menos se merece eso.
Paula- (Suspiré) Eso quedó en esa noche, y yo sé que en cierto modo perdes el control, pero hoy te digo que no soportaría perder a otra persona más… (Dije con mis ojos llenos de lágrimas) Lo de mi viejo ya era incontrolable, y era algo médico… Pero vos podes mejorar Pedro, vos podes. Y te juro que no soportaría perderte por esa mierda. Nunca había sido consciente de lo que era perder a alguien porque nunca lo había vivido, pero ahora que lo estoy pasando te lo digo, no soportaría perderte, no tendría modo de soportar tanto dolor… (Y sequé mis lágrimas) Te juro que ya no se me ocurre más que carajo hacer para ayudarte, te juro que no sé.
Pedro- (Suspiró y tomó mi mano) Te juro que no podrías hacer más, y yo tampoco sé que hacer, como salir. Estoy en un infierno, y vos sos la única que me saca un poco de él.
Paula- Necesito sacarte por completo. Agarrarte de la mano fuerte… (Apreté su mano) Y no dejarte caer nunca más, pero vos tenes que poner de tu parte también, porque no puedo remar contra la corriente.
Pedro- (Se acercó más a mí, rosando mi nariz con la suya, provocando una revolución de mariposas en mi interior, era tan lindo volver a sentirlo tan cerca) Quiero vivir bien, a tú lado y para siempre. Odié esa promesa que te hice, odié no poder cumplirla, por eso hoy no voy a prometerte nada, solo voy a contarte que hace un mes que no toco absolutamente nada, y lo hice por mí, y por vos… Porque necesito que seamos felices.
Paula- (Sonreí) ¿En serio?
Pedro- Te lo juro.
Paula- (Lo tomé por sus mejillas y sequé sus lágrimas) ¿Viste que podías? (Él sonrió) Te amo mi amor.
Pedro- Te amo Paula…
Y en aquel momento nuestros labios, nuestras bocas, volvieron a unirse en un beso, en un encaje perfecto… A los pocos minutos sentí su mano deslizándose por debajo de mi remera.
Pedro- Te extraño, te necesito… (Dijo entre besos)
Paula- Y yo a vos Pepe…
Y así fue que volvimos a ser uno, pero ésta vez distintos…
-
Un año después ambos formaban una pareja completamente consolidada, él por fin había logrado salir de aquel infierno y, a pesar de los malos momentos existentes en la vida de todos, eran felices. Y estaban juntos.
Noche especial, para ambos. Noche única e inolvidable.
No había sabido nada más de él, y mientras estaba ordenando un poco mi cuarto recibí un mensaje de su parte.
‘No soporto más ésta situación, podemos ir a caminar para aclarar algo?’
‘Por favor, yo tampoco soporto más esto’
‘En un rato paso por tú casa Pau…’
Paula- Hola… (Dije y nos saludamos, él me abrazó)
Pedro- ¿Estás un poco mejor?
Paula- Un poco…
Pedro- (Se separó de mí) ¿Segura que queres que salgamos y hablemos? Si no tenes ganas lo podemos hacer más adelante.
Paula- (Negué con mi cabeza) Ahora, por favor.
En su auto, fuimos a su casa…
Pedro- Bueno, acá estamos… (Dijo mientras los dos nos sentábamos en el sillón, enfrentados, y yo suspiré)
Paula- Perdón… (Dije con culpa) Yo te prometí que iba a estar con vos, y te deje en banda, pero no sé, vos también me prometiste que no lo ibas a hacer más, y no solo lo hiciste si no que me trataste demasiado mal.
Pedro- No Pau, acá el que te tiene que pedir perdón soy yo, yo me fui al carajo, yo arruiné todo…
Paula- (Suspiré) Yo sé que es difícil, y no sé si me jode tanto que lo hayas hecho de nuevo, pero me pegaste, me trataste como el orto.
Pedro- Eso es lo que me duele, y lo que no sé cómo remediar. Sos la que menos se merece eso.
Paula- (Suspiré) Eso quedó en esa noche, y yo sé que en cierto modo perdes el control, pero hoy te digo que no soportaría perder a otra persona más… (Dije con mis ojos llenos de lágrimas) Lo de mi viejo ya era incontrolable, y era algo médico… Pero vos podes mejorar Pedro, vos podes. Y te juro que no soportaría perderte por esa mierda. Nunca había sido consciente de lo que era perder a alguien porque nunca lo había vivido, pero ahora que lo estoy pasando te lo digo, no soportaría perderte, no tendría modo de soportar tanto dolor… (Y sequé mis lágrimas) Te juro que ya no se me ocurre más que carajo hacer para ayudarte, te juro que no sé.
Pedro- (Suspiró y tomó mi mano) Te juro que no podrías hacer más, y yo tampoco sé que hacer, como salir. Estoy en un infierno, y vos sos la única que me saca un poco de él.
Paula- Necesito sacarte por completo. Agarrarte de la mano fuerte… (Apreté su mano) Y no dejarte caer nunca más, pero vos tenes que poner de tu parte también, porque no puedo remar contra la corriente.
Pedro- (Se acercó más a mí, rosando mi nariz con la suya, provocando una revolución de mariposas en mi interior, era tan lindo volver a sentirlo tan cerca) Quiero vivir bien, a tú lado y para siempre. Odié esa promesa que te hice, odié no poder cumplirla, por eso hoy no voy a prometerte nada, solo voy a contarte que hace un mes que no toco absolutamente nada, y lo hice por mí, y por vos… Porque necesito que seamos felices.
Paula- (Sonreí) ¿En serio?
Pedro- Te lo juro.
Paula- (Lo tomé por sus mejillas y sequé sus lágrimas) ¿Viste que podías? (Él sonrió) Te amo mi amor.
Pedro- Te amo Paula…
Y en aquel momento nuestros labios, nuestras bocas, volvieron a unirse en un beso, en un encaje perfecto… A los pocos minutos sentí su mano deslizándose por debajo de mi remera.
Pedro- Te extraño, te necesito… (Dijo entre besos)
Paula- Y yo a vos Pepe…
Y así fue que volvimos a ser uno, pero ésta vez distintos…
-
Un año después ambos formaban una pareja completamente consolidada, él por fin había logrado salir de aquel infierno y, a pesar de los malos momentos existentes en la vida de todos, eran felices. Y estaban juntos.
Noche especial, para ambos. Noche única e inolvidable.
‘Intento seguirte pero no doy más sospecho
que el tiempo se nos va a acabar. Estás
algo loca y sos tan clásica deja que la noche
nos proponga más.
Decime que sí, hace como yo, a ver si sos tan genial
Persigo tus ojos por la capital, me gusta que seas tan dramática, tus ojos dibujan una eternidad.
Y está muy bien así, por hoy no pienses más, yo sé que lo necesitas
Me quedo con vos, yo sigo de largo, voy a buscarte. Que noche mágica ciudad de Buenos Aires…
Se queman las horas, de esta manera nadie me espera. Como me gusta verte caminar así.
Me quedo con vos, yo sigo de largo, voy a buscarte Me mata como te moves por todas partes.
Se queman las horas, de esta manera nadie me espera Como me gusta verte caminar así.’
Caminaban de la mano por el famoso puente de la mujer, la luna llena los acompañaba y un viento fresco también.
Pedro- Mi amor…
Paula- ¿Qué gordo?
Pedro- No vinimos acá porque sí… Creo que te diste cuenta. (Ella sonrió y él la tomó de la mano para parar en un costado del puente, él la tomo por la cintura y ella por el cuello) Creo que nuestro amor es puro y real, que somos el uno para el para el otro, que encajamos y nos complementamos perfectamente, que somos capaces de hacernos felices el uno al otro, y de estar cuando el otro nos necesita. Sé que sos la mujer de mi vida, el amor de mi vida, que sos vos y nadie más que vos, Paula Chaves, la mujer con la que quiero dormirme cada noche y amanecer cada día, con la que quiero compartir mis felicidades, mis angustias, mis riquezas y mis miserias. Sé que quiero compartir toda mi vida con vos, sé que vos vas a ser la madre de mis hijos, la mujer que me de mi propia familia, aquella que tanto deseamos… Y por eso… Quiero que seas mi mujer, aunque ya lo sos, quiero que el mundo lo sepa. (Ambos tenían los ojos llenos de lágrimas, estaban verdaderamente emocionados) Quiero que seas mi esposa.
Ella sonrió y simplemente respondió con un beso, que él respondió a la perfección. Un beso que resumía todo aquello que el uno sentía por el otro, un beso lleno de amor, de amor verdadero.
Decime que sí, hace como yo, a ver si sos tan genial
Persigo tus ojos por la capital, me gusta que seas tan dramática, tus ojos dibujan una eternidad.
Y está muy bien así, por hoy no pienses más, yo sé que lo necesitas
Me quedo con vos, yo sigo de largo, voy a buscarte. Que noche mágica ciudad de Buenos Aires…
Se queman las horas, de esta manera nadie me espera. Como me gusta verte caminar así.
Me quedo con vos, yo sigo de largo, voy a buscarte Me mata como te moves por todas partes.
Se queman las horas, de esta manera nadie me espera Como me gusta verte caminar así.’
Caminaban de la mano por el famoso puente de la mujer, la luna llena los acompañaba y un viento fresco también.
Pedro- Mi amor…
Paula- ¿Qué gordo?
Pedro- No vinimos acá porque sí… Creo que te diste cuenta. (Ella sonrió y él la tomó de la mano para parar en un costado del puente, él la tomo por la cintura y ella por el cuello) Creo que nuestro amor es puro y real, que somos el uno para el para el otro, que encajamos y nos complementamos perfectamente, que somos capaces de hacernos felices el uno al otro, y de estar cuando el otro nos necesita. Sé que sos la mujer de mi vida, el amor de mi vida, que sos vos y nadie más que vos, Paula Chaves, la mujer con la que quiero dormirme cada noche y amanecer cada día, con la que quiero compartir mis felicidades, mis angustias, mis riquezas y mis miserias. Sé que quiero compartir toda mi vida con vos, sé que vos vas a ser la madre de mis hijos, la mujer que me de mi propia familia, aquella que tanto deseamos… Y por eso… Quiero que seas mi mujer, aunque ya lo sos, quiero que el mundo lo sepa. (Ambos tenían los ojos llenos de lágrimas, estaban verdaderamente emocionados) Quiero que seas mi esposa.
Ella sonrió y simplemente respondió con un beso, que él respondió a la perfección. Un beso que resumía todo aquello que el uno sentía por el otro, un beso lleno de amor, de amor verdadero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario