lunes, 17 de junio de 2013

Nada nos va a separar.

¿Quién le puso una edad al amor? ¿Acaso no se puede estar enamorada a los 16 años? ¿Quién determina a qué edad se puede amar? ¿Quién dice quién puede amar y quién no?
Yo lo amo y estoy completamente segura de eso, porque cada vez que lo veo siento ese cosquilleo en la panza, se me acelera el corazón, porque cada vez que lo tengo cerca sonrío como una tonta, porque con él me siento yo misma. Y sé que a él le pasa lo mismo.
Como siempre, mis viejos no me dejaban ir a verlo, pero claramente pienso ingeniármelas para hacerlo. Por suerte tenía amigas demasiado copadas que me cubrían.
Diez en punto de la noche lo esperaba en la esquina donde nos conocimos, siempre es nuestro punto de encuentro. Lo vi venir y corrí hacia él.

Paula- Hola mi amor. (Lo besé)
Pedro- Hola. (Dijo mirando hacia abajo)
Paula- Hey. ¿Qué pasa? (Le pregunté acariciando el pelo de su nuca)
Pedro- Tengo que hablar con vos.
Paula- ¿Sobre qué?
Pedro- Sobre mí, sobre nosotros.
Paula- ¿Qué pasa? ¿Queres que nos separemos? (Dije algo angustiada y temerosa)
Pedro- No, no es eso. (Suspiró) Es algo difícil Pau, y que no sé cómo decírtelo. Veni. (Tomó mi mano y nos dirigimos a la plaza de en frente)
Paula- Me estás preocupando.
Pedro- Sentate. (Nos sentamos en un banquito, enfrentados y tomados de la mano)
Paula- Deja de dar vueltas por favor.
Pedro- Pau… (Hizo una pausa) Me tengo que ir, mi familia se tiene que mudar. A… Uruguay.
Paula- ¿Qué? (Dije con los ojos llenos de lágrimas y sintiendo que moría por dentro)
Pedro- Sí, a mi viejo lo mandan a trabajar ahí. (Dijio ya llorando e inevitablemente yo también comencé a hacerlo)
Paula- No Pedro, por favor, no.
Pedro- No llores mi amor, por favor. (Y me abrazó muy fuerte)
Paula- ¿Qué hago sin vos? (Dije con apenas un hilo de voz por el llanto)
Pedro- No tenemos por qué separarnos, yo voy a volver, toda mi familia vive acá. Y vos estás acá, nunca te abandonaría mi amor.
Paula- No quiero Pedro.
Pedro- Yo tampoco Pau. (Se separó  un poco de mí y secó mis lágrimas) Pero no puedo negarme, soy menor, tengo que ir con ellos. Ahora, en cuánto tenga 18 me tenes viviendo acá de nuevo.
Paula- Falta un año y medio para eso amor.
Pedro- Ya lo sé, pero ya te lo dije, yo pienso venir varias veces al año, hay miles de maneras de comunicarnos. Igual, acepto lo que vos quieras hacer. Si no queres que sigamos, te juro que te entiendo.
Paula- Sé que va a ser difícil, pero no podría cortar con vos Pedro, yo te amo.
Pedro- (Sonrió) Yo también te amo linda. (Nos besamos)
Paula- ¿Cuándo te vas?
Pedro- Mañana.
Paula- ¿Qué?
Pedro- Sí Pau, y por eso elegí pasar mi última noche acá, con vos.
Paula- ¿Hace cuánto lo sabes?
Pedro- Unas semanas, pero tenía miedo de que me dejes, por eso no quise decirte nada.
Paula- Sos muy dulce, pero nunca lo hubiera hecho.
Pedro- Te amo.
Paula- Te amo. (Nos besamos)
Pedro- Herni me prestó su departamento para que pasemos la noche allá. ¿Vamos? No quiero desperdiciar ni un solo segundo.
Paula- Vamos.

Nos paramos y comenzamos a caminar abrazados hasta la casa de su primo que quedaba a pocas cuadras de allí.

Paula- ¿Tenemos algo para comer?
Pedro- Compré hoy y lo guarde en la heladera. (Dijo buscando la comida) ¿Comemos en la cama?
Paula- Dale.

Preparamos la picada y servimos algo para tomar, lo pusimos todo sobre una bandeja y nos dirigimos a la habitación, cenamos en medio de muchos mimos, pero no lograba sacar de mi mente el hecho de que no loe vería más.

Paula- Tengo miedo.
Pedro- ¿De qué?
Paula- De no poder sin vos.
Pedro- Vamos a estar separados físicamente, solo eso mi amor. No pienso pasar un día sin hablar con vos. (Corrió un mechón de pelo de mi cara, poniéndolo detrás de mí oreja) Nos vamos a ver por la webcam, vamos a hablar todo el día por whatsapp, al menos una vez al día por teléfono. Y no sé si voy a poder, pero mi idea es venir una vez por mes.
Paula- (Suspiré) Ayudame a no pensar en eso ahora, por favor.
Pedro- (Me besó) ¿Cómo? ¿Así? (Dijo sin dejar de besarme)
Paula- Sí. (Lo abracé por la nuca y terminamos los dos acostados, sin dejar de besarnos) Amor… (Dije con un poco de vergüenza)
Pedro- ¿Qué linda?
Paula- Quiero que estemos juntos.
Pedro- ¿Estás segura?
Paula- Sí Pedro. Te amo y estoy muy segura de eso.
Pedro- Te amo. (Nos sonreímos y nos besamos)

¿Cómo concluir esta noche? ¿Mágica? ¿Ideal? ¿Hermosa? Lo amo con toda mi alma, y una vez más pude comprobar que tengo al lado mío al hombre más dulce y tierno del planeta, a quién me ama y me cuida como nadie.

 La despedida prefiero no recordarla, nunca lloré tanto en mi vida, sentí que una parte mía se iba con él… Ya pasaron dos meses de que él se fue, fueron difíciles, pero como siempre me decía ‘Pensa que falta menos para vernos, menos para que podamos volver a estar todos los días juntos’ y así fue, que estaba esperándolo en la terminal de micros, porque venía el fin de semana largo. ¡Al fin! No soportaba un segundo más sin besarlo. Lo vi bajar del micro, estaba más hermoso que la última vez que te vi. Casi por inercia corrí hacía él y nos abrazamos, ambos llorando y besándonos. Al fin juntos, de nuevo, como siempre.

Y así es como termine de confirmar, que para el amor no existe edad alguna, porque nuestro amor sigue intacto, a pesar de todo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario