lunes, 17 de junio de 2013

El amor nunca muere.

Hacía más de cinco años que no pisaba aquel lugar, aquel lugar que era increíblemente mágico… Mi escuela de danza, aquella que me enseñó absolutamente todo lo que soy, la que fue mi casa desde que tengo memoria. Pero ¿Por qué no volví a pisarla?
La última vez que baile en el auditorio de esta escuela, en frente de un público multitudinario, mi pie me falló, bah, yo fallé, y girando sobre mi punta me doblé el pie y me quebré el tobillo, esa noche me dijeron que no podría volver a bailar nunca más, que esa quebradura nunca podría terminar de recuperarse y que nunca podría volver a subirme a mis amadas puntas.
Caí en una depresión enorme, yo sin bailar no era absolutamente nada, pasé meses en cama, con mi pie enyesado y sin poder caminar. No volví a este lugar.
Un día investigando en internet sobre mi lesión descubrí que en el exterior existía una clínica especializada en lesiones de este tipo, y gracias al apoyo de mis padres pude viajar, viví el último año y medio de mi vida allí, hasta que por fin me recuperé y obtuvé la mejor noticia de mi vida, podría volver a bailar.
Mientras recorría los pasillos una extraña sensación me recorría el cuerpo, el alma, una mezcla de emoción, nostalgia y felicidad.

Llegué al tercer piso y ahí la vi, a mi profe, la que me conocía más que nadie, la que me acompaña desde que tengo apenas cuatro años, la que es mi segunda mamá. Me acerqué lentamente a ella.

Paula- Vane.
Vanesa- (Se dio vuelta) Pauli. (Y sin decir nada nos abrazamos)
Paula- Ai, hola. ¡Te extrañaba mucho! (Le dije con los ojos llenos de lágrimas)
Vanesa- Yo también linda. Estás enorme. (Nos separamos un poco) ¿Cómo estás? ¿Tú pie?
Paula- (Sonreí) Perfecta para volver al escenario.
Vanesa- ¿De verdad?
Paula- Sí. (Dije ya llorando y volvimos a abrazarnos) Y pienso hacerlo de tu mano.
Vanesa- Qué placer va a ser volver a couchearte.

Pasamos un largo rato hablando, hacía mas de un año que no nos veíamos, y aunque hablábamos, lógicamente no era lo mismo.

 Vanesa- (Miro su reloj) Ya debe estar por venir Pedro.
Paula- ¿Sigue bailando acá? (Dije sorprendida)
Vanesa- Sí, y cuando te vea se va a morir.
Paula- No, no quiero verlo.
Vanesa- No seas boluda Paula, si se siguen muriendo el uno por el otro.
Paula- No, yo no siento más nada por él.
Vanesa- Cuando lo veas te vas a dar cuenta de que no es así.
Paula- Me voy Vane, no estoy preparada para verlo, menos hoy.
Vanesa- Esta bien Pauli, como quieras. Pero volvé pronto, y con todo para volver eh.
Paula- Lo prometo.

Nos despedimos y yo salí de ese salón. ¿Por qué no quería cruzarme de nuevo con él? Fuimos novios hasta unas semanas antes de mi lesión, cortamos porque me fue infiel con otra chica que bailaba con nosotros, una chica que era mi amiga, y eso es algo que jamás voy a poder perdonarlo. ¿Lo peor? Nunca pude sacarlo de mi mente, y menos que menos de mi corazón.
Estaba muy concentrada en salir rápidamente de allí cuando me choqué con alguien, levanté la mirada y…

Pedro- Pau. (Dijo sorprendido y con una sonrisa en su rostro)
Paula- Hola. (Dije intentando evitarlo)
Pedro- ¿Cómo estás tanto tiempo? No sabía que habías vuelto. ¿Tú pie?
Paula- (Suspiré) Todo bien, con ganas de volver, mi pie ya está perfecto. ¿Vos? (El corazón dentro de poco se me salía del pecho. Si permanecía cinco segundos más tan cerca de él le rompía la boca de un beso)
Pedro- Me alegro por vos Pauli. Todo bien, contento de que estés de nuevo por acá.
Paula- Gracias. Tengo que irme.
Pedro- Anda tranquila, un día de estos nos juntamos a almorzar. ¿Queres?
Paula- Mmm… bueno, dale.
Pedro- No te noto muy convencida.
Paula- Es que….
Pedro- Me parece que paso hace mucho ya Pau.
Paula- Sí, pero yo no sé si me olvidé de vos.
Pedro- Yo tampoco me olvidé de vos.
Paula- Por eso, es mejor que dejemos todo como está.
Pedro- (Tomó mi mano y la acarició) Yo te sigo amando Paula.
Paula- (Mire hacia abajo para que no noté mis lágrimas) Yo también Pedro, pero…
Pedro- Lo que pasó, pasó Pau.
Paula- Pero no es fácil olvidarlo. Me lastimaste mucho Pedro.
Pedro- Lo sé, y es algo que nunca pude perdonarme.
Paula-No es momento de hablarlo, ni lugar.
Pedro- ¿Queres venir esta noche a cenar?
Paula- Pedro, no estoy lista para esto, de verdad. (Besé su mejilla y me fui)

Me volví a mi casa con una catarata de sentimientos que me estaban por volver loca, llegué a mi departamento y así como estaba caí desplomada en la cama y pase horas intentando descifrar lo que sentía, llegando a una única conclusión: Lo sigo amando.
Más tarde sonó mi celular, era Vane, quién me comunicaba que la bailarina de Pedro había sufrido una caída muy fuerte bailando y que tenía que hacer reposo por algunas semanas, y la presentación era en una semana, tuvo la malísima idea de que baile con Pedro. ¡Esta mujer está loca! ¿O más loca estoy yo? Ensayamos toda la semana juntos, con la obligación de no tocar lo nuestro.

Era el día de la presentación, estaba nerviosa como si fuese la primera vez que bailaba, me daba demasiado nervios volver al escenario, y más con él… Bailamos nuestra canción y la pose final era ambos abrazados, arrodillados en el suelo, las lágrimas recorrían mis mejillas, no podía creer que lo había hecho nuevamente, me sentía plena. Y no sé si fue por impulso o necesidad, pero en aquel momento nuestras bocas se unieron en un beso lleno de amor, de pasión, de necesidad.

Nos separamos apenas algunos milímetros y nos susurramos ‘Te amo’. El público seguía aplaudiendo y yo sentía que volvía a nacer. Él se levantó y me dio la mano para que lo haga yo también salimos juntos del escenario, yo me dirigía a mi camarín, pero él hizo que cambie el rumbo y terminamos ambos en el suyo.

 Pedro- (Me abrazó por la cintura) ¿Podemos volver a intentarlo?
Paula- (Lo abracé por el cuello) Por favor. (Dije sollozando y volvimos a besarnos) Te amo Pedro.
Pedro- Te amo bonita. (Nos besamos y nos abrazamos) Te extrañé demasiado.
Paula- Yo también Pepe.
Pedro- (Me abrazó aún más fuerte) ¿Vamos a mi casa?
Paula- Dale. (Nos separamos un poco y volvimos a besarnos) Me voy a cambiar.
Pedro- ¡Apurate! (Sonreí y lo besé para irme)

Felicidad plena, corazón feliz, alma feliz. Volví a pisar un escenario, volví a sentirme YO demostrando lo que amo hacer ante un público, volví a entregar mi alma sobre el escenario y lo más lindo es que lo hice junto a él. Sé que me hizo mucho daño, pero si después de tanto tiempo el amor sigue intacto por algo será. Volveremos a intentarlo, y estoy segura de que esta vez esta historia tendrá un final feliz.


No hay comentarios:

Publicar un comentario