lunes, 17 de junio de 2013

Errores cometemos todos.

Acostada en mi cama, tapando mi rostro con una almohada (No sé de quién me escondía) Y sin lograr dejar de llorar. Hacía horas que las lágrimas habían inundado mis ojos y que humedecían mis mejillas. 
Todo en mi vida estaba mal. Mis estudios, mi familia, y mi relación con mi novio. Solo pedía que una me salga bien, una.
Mi familia hacía casi un mes que se había ido a vivir a La Pampa por un trabajo de papá, con mis hermanos ya que eran menores, pero yo me quedé en Buenos Aires, por mi carrera y por mi novio.
Mi carrera iba de mal en peor y ni hablar de la relación con Pedro.
Había desaprobado los últimos 4 parciales que di, y sé que fue por mi culpa, porque no pude prepararlos, porque la angustia convive conmigo, y no puedo controlarla.
No sé hace cuantas horas que estaba llorando, pero necesitaba hacerlo, necesitaba sacar afuera toda la mierda que tenía acumulada.
Hacía casi una semana que no sabía nada de Pedro, y eso era algo que más que hacerme mal, me partía al medio.


Por fin me decidí a levantarme y al verme al espejo sinceramente me asusté de mi aspecto, me duché, disimulando mis infinitas lágrimas con las lágrimas de agua que caían sobre mi cabeza.
Me cambié y me hice un rodete, de lo que menos tenía ganas era de peinarme.
Me dirigí a la cocina para tomar un poco de agua cuando el sonido del timbre me descolocó.
Me acerqué a la puerta y miré por el ojo de la cerradura. Pedro. ¿Qué hacía acá?

Paula- Si viniste a pelearte, ni te gastes. No te voy a abrir. (Dije en medio de lágrimas)
Pedro- Estás llorando Paula. ¿Me abrís? Por favor.
Paula- Me gritas y te echo. (Abrí la puerta y me dirigí al living) Al fin se dignó a aparecer el señorito…
Pedro- ¿Qué? ¿La única que tiene derecho de enojarse sos vos? ¿Yo no?
Paula- Que me enoje no quiere decir que no sienta más nada por vos Pedro, y fue horrible estar una semana sin saber nada de vos. (Me deje caer en el sillón)
Pedro- Digamos que tampoco me estás recibiendo demasiado bien como para que yo tenga ganas de venir.
Paula- ¿Cómo queres que te trate después de todo lo que me dijiste Pedro? (Dije con bronca y él bajo su mirada)
Pedro- Tampoco hice todo yo Paula.
Paula- Obvio que no, las relaciones siempre son de a dos.
Pedro- Entonces no me eches toda la culpa a mí. (Se sentó a mi lado)
Paula- Vos empezaste con todo. ¿Qué yo te metí los cuernos? Pedro. ¿Vos me estás jodiendo? ¿En serio me crees capaz de algo así? Hubiese jurado que me conocías. (Sequé mis lágrimas) Pedro… (Suspiré) Yo te amo y estoy segura de que sos el hombre y el amor de mi vida. Nunca podría serte infiel, nunca. Y que pienses eso de mí me duele muchísimo.
Pedro- Perdóname, no sé porque lo creí, estaba cegado por esa pendeja de mierda.
Paula- ¿Y elegiste confiar en esa pendeja en vez de en tu novia?
Pedro- Fui un tarado, y lo sigo siendo.
Paula- Te juro que intentó entenderte y no puedo, es imposible.
Pedro- Perdoname, te juro que no sé qué decirte.
Paula- No vas a arreglar nada con palabras. Ojala todo se sanará con un simple perdón. (Y escondí mi cara en mis rodillas, llorando cada vez más. Sentí su mano sobre mi espalda, intentando contenerme y en ese momento me di cuenta de cuánto había extrañado el contacto de su piel)
Pedro- ¿Puedo darte un abrazo?
Paula- Por favor. (Dije abatida y él me abrazó con cuidado, sobre su pecho, yo me acomodé en el sillón, hecha un bollito y con mi cabeza sobre su pecho. Me abrazó con fuerza pero con dulzura a la vez con su brazo derecho, comenzó a acariciar con suavidad mi pelo y mi espalda. Era increíble lo bien que me hacía sentir estar así, en sus brazos, en mi lugar) Odio que sepas cómo tranquilizarme, odio no poder vivir sin vos. Odio necesitarte siempre. (Dije con furia)
Pedro- Y yo me odio por lo que te dije. Por lo que pensé.
Paula- No hables más, por favor. (Dije cerrando mis ojos e intentando olvidar todo, intentando serenarme. Y así estuvimos por un largo rato hasta que por fin mi respiración se normalizó, y mis lágrimas ya eran más espaciadas)
Pedro- Estás hirviendo Pau… ¿Tenes fiebre?
Paula- Puede ser, sabes que somatizo todo.
Pedro- ¿No queres tomar un ibuprofeno?
Paula- No, ahora no…
Pedro- ¿Y a vos te pasa algo más Pau?
Paula- Y odio que me conozcas tanto. (Dije sonriendo y secando mis lágrimas) Desaprobé los 4 parciales que di esta semana. (Suspiré) Y extraño demasiado a mis viejos y a mis hermanos. Pero te juro que estar así con vos es lo que más me duele. (Me incorporé a la situación)
Pedro- Decime que puedo hacer para revertir todo esto.
Paula- Si lo supiera te lo diría, porque no soporto más esta situación. Te extraño y te necesito todo el tiempo. Necesito que todo vuelva a ser como antes, solo vos y yo. Solo lo que nos une, sin que nos importe más nada. Sin que haya terceros.

Me agarró por la cintura, y antes de que pueda reaccionar unió sus labios a los míos. No podía negarme, era lo que necesitaba, volver a sentir el exquisito sabor de sus besos. Volver a sentirlo.
Sentir que nada entre nosotros había cambiado, que nada se había roto.

Pero me separé, llorando y salí corriendo, para encerrarme en mi cuarto. No me iba a convencer con un simple beso, me lastimó, y demasiado.
Hace semanas que lloro todos los días por él, porque desconfió de mí. No lo iba a perdonar con un simple beso.

Pedro- (Intentó abrir la puerta) Pau, abrime, dale.
Paula- Andate Pedro. Quiero estar sola.
Pedro- No seas pendeja, no vamos a arreglar nada si nos seguimos peleando o evitando.
Paula- Pero tampoco vas a arreglar todo el daño que me hiciste con un beso Pedro. Ya no soy la misma boluda de antes.
Pedro- ¿Podes abrir la puerta? (Abrí la puerta y me senté en la cama) ¿Podes tranquilizarte y dejar de llorar un poco? No sé por qué me hago la idea de que estás así hace una semana, o más…
Paula- Porque me conoces.
Pedro- (Acarició mi mejilla) No quiero que hablemos así…
Paula- No puedo tranquilizarme, al menos hasta que no arreglemos algo.
Pedro- ¿No queres que hablemos mañana?
Paula- No, mientras más tiempo pase va a ser peor… Ya vengo. (Me levanté y me fui al baño. Lavémi cara reiteradas veces con agua helada, intentando serenarme. Me sequé con una toalla, presionándola contra mi cara y descargando todo lo que tenía adentro en un grito para salir y por fin, hablar con él. Hablar de verdad)

Pedro- Pau, ya sé que tuve una actitud de mierda, y que fui un pelotudo en creer en esa mina antes que creer en vos. No sé porque me cegué así, y lo que más me duele de todo esto, más que estar a punto de perderte es todo el daño que te hice, o que te sigo haciendo, te juro que no hay nada que soporte menos en el mundo que verte llorar, y si es por mi culpa me parte el alma. Y no sé qué hacer para remediarlo. Sé que un simple perdón no sirve…
Paula- Vos ponete en mi lugar, y pensa que hubiese pasado si yo desconfiaba en vos. ¿Me perdonarías con un perdón?
Pedro- No, y no te juzgo por eso. Pero necesito saber qué hacer para recuperarte, no me perdonaría nunca el perderte.
Paula- Y yo no me perdonaría nunca, el no perdonarte. Pero ahora no puedo…
Pedro- Está bien, te entiendo. Pero al menos déjame quedarme con vos un rato.
Paula- Si no me besas de prepo como recién.
Pedro- Perdón, pensé que así podía arreglar algo.
Paula- Te juro que quisiera poder decirte que ya está, pero… (Volví a angustiarme)
Pedro- Tranquila… (Tomó mi mano) Te entiendo. (Silencio bastante incómodo) ¿Queres que cenemos?
Paula- No me pasa ni una miga de pan. Quiero dormir. ¿Te enojas?
Pedro- ¿Me puedo quedar con vos?
Paula- Mmm…
Pedro- Hey, tranquila. No va a pasar nada. (Yo no dije nada y me saqué las zapatillas, para acostarme) ¿No queres cambiarte?
Paula- No, así estoy bien.
Pedro- No me molesta salir.
Paula- Si me das tiempo para pensar te digo que te vayas.
Pedro- Bueno, está bien. Pero no vas a dormir así de desabrigada teniendo fiebre. (Buscó una manta en mi placard y me tapó)
Paula- Gracias… (Me acurruqué y cerré mis ojos)
Pedro- ¿No queres un ibuprofeno? Te va hacer bien Pau.
Paula- (Suspiré) Mmm… Bueno.
Pedro- Y mientras te cambias y te metes en la cama. Dale.

Me cambie y él me trajo un ibuprofeno junto con un vaso de agua. Lo tome y me metí en la cama.

Pedro- ¿Te enojas si duermo en el otro cuarto?
Paula- ¿Te enojas si te pido que duermas conmigo? (Dije algo tímida y él sonrió)
Pedro- Nunca me enojaría. (Besó mi frente y se quitó sus zapatillas)
Paula- ¿Vos no queres cenar? Hay pizza en la heladera.
Pedro- No, estoy bien. (Se metió en la cama, a mi lado y esperé algunos segundos pero él no se movió)
Paula- Pedro, si te pedí que te acuestes conmigo no era para que te quedes en la otra punta.
Pedro- No quiero que reacciones como hace un rato. (Dijo algo divertido y yo sonreí)
Paula- Necesito que me abraces. Ya sé que soy una histérica, no me lo digas. (Y reímos)
Pedro- Un poquito… (Me abrazó haciéndome cucharita)
Paula- Extrañaba sentirte así de cerca.
Pedro- Descansa Pau… (Él beso mi cuello) Te amo.
Paula- Te amo. (Dije con mis ojos llenos de lágrimas)

Me desperté, no sé a qué hora, no sé cuánto tiempo después. Pero lo hice sobre su pecho. Él me abrazaba, yo lo abrazaba. Suspiré, ese era mi lugar, y no me importaba más nada.
Yo lo amo, y sé que él a mí, a pesar de todo. No podría echar a perder todo lo nuestro por esto, que si bien me dolió fue un error, y todas las personas los cometemos.
El amor que nos une va más allá de todo. Él me hace sentir viva, y eso es algo que nunca va a cambiar.
Después de un rato sentí un cambio en su respiración, dejo de ser pesada. Se había despertado.

Paula- Pepe… (Suspiré) ¿Te desperté? Perdón.
Pedro- No, no sé por qué me desperté. ¿Estás bien? ¿Te sentís mejor? Tenes la voz… rara.
Paula- Estoy dormida. (Dije riendo) Pero pensé, mucho… (Me senté a su lado, y él hizo lo mismo) Y no da que sigamos así, me dolió que hayas desconfiado de mí. Pero todas las personas cometemos errores, es parte de nosotros… y no dudo del amor que nos tenemos. No puedo vivir sin vos Pedro, sos vital para mí. Vos me haces sentir viva. (Pasaron algunos segundos en silencio) Sí, decime que soy una pendeja histérica. (Dije riendo y él también rio)
Pedro- Pero te amo así… ¿En serio me perdonas?
Paula- Sí, si no lo hago hoy lo voy a hacer en una semana, sé que lo que nos une es más fuerte que todo. (Nos sonreímos y nos besamos) Te amo mucho gordito.
Pedro- (Sonrió) Te amo, y gracias. (Volvimos a besarnos y terminamos acostados, sin separar nuestros labios)
Paula- Te extraño, te necesito. (Indirecta muy directa, ya que él me comprendió al instante y comenzó a bajar con sus besos por mi cuello y por fin, después de mucho tiempo volvimos a ser uno. Mi corazón volvió a sonreír)

No hay comentarios:

Publicar un comentario