jueves, 27 de junio de 2013

Imaginé. Parte V.

Pasó una semana y no tenía noticia alguna de Pedro, ni de que haya leído mi carta. ¿Eso era bueno o malo?

Salía de la escuela, embaladísima, apurada, como siempre que lo hacía, necesitaba llegar a casa. No podía más. ¿Por qué? No había pegado un ojo en toda la noche, pensando en él.

Estaba a punto de cruzar la calle cuando la ventanilla del auto que estaba frente a mí se bajó.

- Hola… (Dijo tímido, y yo suspiré) ¿Podemos hablar? Por favor.
- No, no quiero.
- (Se bajó del auto, parando todo el tránsito) Hasta que no te vengas conmigo no muevo el auto.
- Estás loco Pedro.
- No, solo necesito que hablemos.

Suspiré, los bocinazos eran demasiados, y la pobre gente no tenía la culpa. Nos subimos al auto y él arrancó, el silencio reinaba.

- ¿Se puede saber a dónde estamos yendo?
- A mi casa de acá, no hay nadie. Vamos a estar solos.
- Yo no tengo más nada para decir.
- Pero yo sí, y necesito que me escuches.
- ¿Es necesario? Me hace mal todo esto.

Él no respondió más nada…

Llegamos a su casa, a su antigua casa… (Y yo quería salir corriendo)

- No sé por dónde empezar… (Dijo caminando de una punta de la habitación a la otra, hasta que por fin se sentó frente a mí) No hubo un solo día en el que no me haya arrepentido de lo que hice, en el que no me haya odiado por hacerlo. Me sentía y me siento culpable por todo el dolor que te hice sentir, por haberte traicionado y fallado. Me siento un pelotudo por haber arruinado lo más lindo que tenía en la vida, que era nuestra relación. Que eras y sos vos…
- Sí lo fuese no hubieses echado a perder todo.
- Me cegué Pau, me cegué por querer vivir de joda… Fui un pelotudo, demasiado importante. (Suspiró) No sé cómo sanar un poco todo lo que te hice, ni sé cómo pedirte perdón, y esto último tampoco sé si tiene demasiado sentido, pero lo primero sí, y necesito hacerlo… No soporto saber que te hice tanto mal, necesito remediar, al menos algo.
- Es imposible… Es imposible olvidarte. ¿Lo entendes?
- ¿Perdonarme también lo es?
- Creo que sí…
- ¿Crees?
- A veces siento que va a llegar un momento en el que me voy a cansar de llorar y te voy a terminar perdonando, pero no puedo. No puedo volver a confiar en vos.
- ¿Y no hay modo de que de a poco esa confianza vuelva a existir?
- Ojala… Pero sinceramente no sé.

Suspiré y mis ojos se llenaron de lágrimas, estaba nerviosa, como si fuese la primera vez que lo veía, y a pesar de todo lo que había pasado, seguía siendo Pedro. El mismo de siempre.

- No sé, no sé cómo seguir todo esto. Ni siquiera sé si tiene que seguir.
- Sigue o se termina, no podemos seguir con esto así como está.
- ¿Y qué hacemos?
- No sé… Creo que acá la que tiene la última palabra sos vos, vos sos la que está lastimada acá, y creo que lo que quiero yo es obvio. ¿No?
- Sí… (Dije sin saber qué otra cosa decir) Te juro que me muero porque todo vuelva a ser como antes, pero la desconfianza ya está. Es un hecho…
- Dejame demostrarte que podes confiar en mí otra vez. Créeme que no volvería a arruinar todo por una pendejada.
- Dame un tiempo para pensarlo, porque sí te doy una respuesta ahora lo más probable es que después cambie, y tampoco quiero confundirte a vos.
- El que quieras, no tengo derecho a reclamar nada.



Yo salía de la escuela, con mis auriculares, en donde sonaba Coldplay al mango, literalmente en mi mundo… Pensando en Pedro. (Para variar un poco)

Me asusté al sentir que alguien tomaba mi mano, quise defenderme, creyendo que era un ladrón o algo de eso, pero me sorprendí al levantar mi mirada y encontrarme con Pepe.

- Me asustaste… (Dije quitándome un auricular. Él levantó la vista y pude notar sus ojitos llorosos, su mirada perdida, triste. Angustiada… Lo miré de pies a cabeza y su aspecto era vulnerable, muy vulnerable. Tímidamente pregunté) ¿Qué pasa? ¿Pasó algo con tú mamá?

Él no respondió nada, tan solo me abrazó, y yo también lo abracé. A los segundos noté que lloraba, como nunca lo había escuchado ni visto hacerlo…

- Tranquilo Pepe. ¿Queres que vayamos a mi casa así estamos más tranquilos?
- Por favor… (Dijo con un hilo de voz y yo lo abracé más fuerte)

Caminamos hasta mi casa, en silencio y abrazados. No soportaba verlo así, no existía nada peor para mí que verlo mal a él, era como si toda su angustia la sintiera yo junto con él.

Fuimos lento, en realidad, me adapté a su paso, que era demasiado pausado y tranquilo.

Podía notar como intentaba hablar y no podía, su respiración agitada mezclada con su llanto desconsolado se lo impedía.

Por suerte en mi casa estábamos solos, no tendría que darle explicaciones a nadie. Serví un vaso de agua para él y subimos a mi cuarto.

- Ponete cómodo Pepe… Voy al baño y vengo… Tranquilo.

Cuando volví del baño él estaba acostado en mi cama, sonreí al verlo de nuevo allí y me acerqué a él, me senté en un puff, frente a él, acaricié su pelo y le di tiempo para que comience a hablar.
Me relató todo lo que había ocurrido, detalle por detalle, en medio de un llanto desconsolado, cargado de angustia, de dolor, de bronca, de impotencia. Cargado de preguntas sin respuesta.

- Llora todo lo que sientas necesario, te va a hacer bien. (Tomé su mano y le di un beso en ella)
- Perdón por aparecer así, pero sos a la única persona que necesito en este momento.
- No tenes que pedir perdón, si no aparecías vos lo iba a hacer yo… (Pude notar que sonrió, solo un poco y yo acaricié su pelo) Pero ahora no vamos a hablar nada, no es el momento. (Me arrodillé frente a él) Aunque sea muy doloroso, e inentendible, era algo que quizás tenía que pasar, y aunque cueste muchísimo, tenes que aceptarlo Pepe… Porque aunque suene muy cruel, no podes cambiarlo, pasó y no tiene vuelta atrás. Ahora llora, todo lo que necesites para sacar afuera todo lo que tenes acumulado adentro tuyo, pero el día de mañana, cuando aprendas a sobrellevarlo, vas aprender a recordarla con una sonrisa, vas aprender a convivir con esto que pasó. (Besé su mejilla) Tranquilo.

Los días siguieron pasando, y no volvimos a hablarnos… Pero ya no soportaba más la distancia. Estaba decidida a perdonarlo… ¿Qué sentido tenía seguir así?

Al fin y al cabo había pasado demasiado tiempo, y en ese largo lapso, sufrí y lloré demasiado, intenté olvidarlo y odiarlo, lo cual fue imposible… Todo lo que hacía, hasta incluso pensarlo, me hacía amarlo un poco más. Entonces… ¿Para qué seguir con esto? Si nos amamos, porque sé que él me sigue amando a mí, y porque sé que yo lo sigo amando, aunque quizás con un poco de desconfianza, pero dicen que no hay nada que no tenga solución.

‘Pepe, estás mejor? Podemos vernos?’

‘Mmm… Digamos que bien, y digamos que este mensaje me hizo sonreír por primera vez en el día, obvio que podemos vernos, es lo que necesito. Te puedo ofrecer mi casa, en media hora puedo andar por ahí’

‘Te espero entonces, y me alegra saber que te saque una sonrisa’

Listo, ya está. Decisión tomada, momento de jugársela, era a todo o nada.
Toqué timbre en su casa, nerviosa y tranquila a la vez.

Nerviosa porque tenía un poco de temor de equivocarme.

Tranquila porque sabía que no iba a ser rechazada.

4 comentarios:

  1. Me encantó!!!! Falta un nuevo capítulo no???

    ResponderEliminar
  2. Ayyyy Cami hermoso!!! Obvio que se merecen otra oportunidad, se nota que después de un año el sentimiento es mutuo y lo que aún se quieren, son geniales juntos
    Besoss, espero a leerte mañana! :)

    ResponderEliminar
  3. muy bueno,seguí subiendo...

    ResponderEliminar