martes, 18 de junio de 2013

Let it be.

Estoy casado, hace exactamente seis meses, pero desde que nos casamos hay algo entre nosotros que se rompió, algo cambió. Lucía no es la misma de siempre conmigo, siento que nunca me amo, o que dejó de hacerlo. Y lentamente yo también estoy comenzando a hacerlo.
Ya no nos miramos a los ojos cómo antes, ya no se me da vuelta el mundo cuando nos besamos, ya no disfruto estar con ella, ni charlando, ni íntimamente.

Pedro- ¿A vos te parece que podemos seguir así Lucía? (Dije gritando)
Lucía- ¡No me grites Pedro! ¡Yo te amo!
Pedro- No se nota Lucía, ya nada es como antes. ¿No te das cuenta?
Lucía- Sí, y me duele.
Pedro- ¿Y te pensas que a mí no? (Suspiré) Pero te juro que así no puedo aguantar más, puse todo de mí para que esto funcione. Pero no.
Lucía- ¿Me estás dejando?
Pedro- Sí Lucía, no puedo más seguir así. (Dije con los ojos llenos de lágrimas)
Lucía- Sos una mierda. (Me gritó, llorando y se fue. Dando un portazo)

Me sentía ¿Liberado? Hace días que necesitaba hacer esto. Agarré mi campera, las llaves, el celular y salí rumbo a un bar. Pedí un fernet, que fueron, que fueron tres, que fueron cuatro. Una cerveza, la más grande de todas. Y un whisky. (Qué en realidad no sé cuántos fueron)
Apoyaba mi cabeza sobre mis brazos, los cuales estaban apoyados en la mesa. Lloraba, como un nene de cinco años. Sabía que si con Lucía era un no, era un no, y para siempre.
Estaba inmerso en mis pensamientos cuando siento que una mano se apoya sobre mi espalda.

- Pepe… (Susurró suavemente en mi oído)

Suspiré. ¿Quién era ella? La única mujer que había estado conmigo siempre. Nos conocíamos desde que tengo memoria. Desde que somos dos nenes, dos piojos. Fuimos, somos y seremos incondicionales, como amigos, y como algo más. Pero no funcionamos como pareja, ya lo intentamos y no… Pero, por suerte pudimos separar las cosas y nuestra amistad sigue igual que siempre.

Paula- Hey. Pepe. ¿Qué pasa? (Me abrazó por la espalda, sentándose en la misma silla que yo)
Pedro- Me pelee con Lucía, para siempre. (Ella me abrazó más fuerte y apoyó su mentón en mi hombro)
Paula- ¿Estás seguro que para siempre?
Pedro- Sí, sabes que con ella no hay vuelta atrás. (Dije en medio de lágrimas)
Paula- ¿Y  era necesario tomar así Pedro?
Pedro- Sabes que soy así…
Paula- Pedí la cuenta que nos vamos a mi casa.
Pedro- No Pau, no. No quiero joderte.
Paula- No me jodes nene. Sos mi amigo, quiero bancarte. Dale. Necesitas descargar con alguien.
Pedro- Gracias…
Paula- Tonto. No agradezcas.

Nos subimos a su auto y fuimos a su departamento. Sinceramente, lo único que hice en todo el viaje fue llorar.

Paula- Anda a bañarte que preparo café para los dos y charlamos. ¿Te parece?
Pedro- Bueno, ya vengo.
Paula- Tranquilo. ¿Sí? (Puso su mano sobre mi pecho y yo la abracé, llorando cada vez más. Solo me abrazó, dejando que me descargue) Tranquilizate un poco Pepe.
Pedro- No puedo Pau, se me derrumbó toda la vida feliz que me había armado.
Paula- No podes ni hablar Pepe. Anda, bañate y tranquilízate un poco, te va hacer bien. (Me dijo separándome un poco de él) Dale, tranquilo.
Pedro- Te quiero Pau.
Paula- Yo también Pepe. Pero no te pongas melanco, dale. (Ella y su manía de ser tan dura, yo solo sonreí y me fui a bañar. No era la primera vez que lo hacía en su casa, ni era la primera vez que me encontraba en ese bar en este estado)

Las gotas de agua chocaban contra mi nuca, mi cabeza, con el afán de tranquilizarme, (O ese era el efecto que yo pretendía que produzcan) pero creo que no lo iban a lograr.
Mi cabeza explotaba, no para un solo segundo. Me bañe lo más rápido que pude, necesitaba sacar todo afuera, y que ella me ayude a aclarar un poco todos mis pensamientos.
Me esperaba en su habitación, con dos tazas de café bien calientes. Era pleno invierno.

Paula- Veni Pepe. (Dijo sentada en su cama, con su espalda contra la pared y yo me senté a su lado. Nuestras piernas estaban sobre la silla del escritorio y ella me ofreció el café)
Pedro- Gracias. (Dije agarrando la taza y tomando un sorbo)
Paula- ¿Un poco mejor?
Pedro- No… (Suspiré) Me siento horrible. No sé qué hacer, ni tengo a donde ir.
Paula- Ahora estás acá, no te preocupes por eso. Preocupate por estar un poco mejor Pedro, mira cómo estás, vos no sos así.
Pedro- Me acabo de separar de quién creí que era el amor de mi vida Paula.
Paula- Lo sé, pero si ella no supo aprovecharte… (Vive tirándole palos a Lucía, a veces llego a creer que le siguen pasando cosas conmigo, y lo peor es que no sé si a mí me pasa lo mismo)
Pedro- Para, tampoco la basurees a ella.
Paula- Perdón Pedro, pero odio verte así. Me hace mal.
Pedro- (La abracé por el costado) Sos muy fría, pero cuando queres sos tan tierna. (Ella sonrió y yo besé su mejilla)
Paula- Bueno, ahora meloso. Melanco, meloso. Pedro. ¿Te sentís bien? (Pregunto riendo y yo también reí)
Pedro- No Pau.
Paula- Bueno, está bien. Dejemos de joder y descargate, yo te escucho…
Pedro- Vos sabías que con ella las cosas no venían de lo mejor… (Ella asintió con su cabeza) Igualmente, yo siento que algo cambió entre nosotros después de que nos casamos. Cómo que dejo de amarme como antes, dejamos de ser esos novios inseparables, que se escuchaban, se contenían y se amaban a pesar de todo. Y no sé, ahora pienso que quizás antes éramos así porque éramos novios, y no nos importaba nada. Y cuando nos casamos, fue como que quisimos ir en serio con la relación y no lo soportamos.
Paula- Yo sé que vos la amas Pepe, pero quizás no sea la mujer de tu vida… Y aunque eso te duela, puede ser que sea la realidad. Y lo sabes… Y sé que lo dudas desde hace un tiempo. ¿O no? (Asentí con su cabeza) Deja que pase un tiempo, date un tiempo vos para que puedas darte cuenta que es lo que verdaderamente sentís.
Pedro- ¿En dónde Pau? No tengo donde ir. Si me vuelvo para Mármol estoy lejísimos del laburo.
Paula- Emm… ¿Acá?
Pedro- No quiero joderte Pau.
Paula- ¡Nene! ¡No molestas! Además de que estoy solísima acá, me haría bien un poco de compañía. Dale. Además, si te estoy invitando es porque no molestas.
Pedro- ¿Segura?
Paula- Sí Pedro, no seas histérico. (Reímos)

Finalmente acepté la propuesta de mi amiga y me instalé en su casa, por casi dos meses…
Nuestra relación estaba… ¿Rara? Raro era todo, seguíamos siendo esos amigos que se cuentan absolutamente todo, pero con alguna especie de histeriqueos, que no logro terminar de descifrar, Paula es una mina demasiado fría, es muy difícil llegar a saber qué es lo que verdaderamente siente, y más cuando estamos ‘jodiendo’

Yo estaba en lo que sería mi habitación, llorando, acostado en la cama, boca abajo y abrazando la almohada. Sentí que ella entró sigilosamente y se arrodilló a mi lado.

Paula- Pepe, no puedo verte más así. (Dijo muy dulce y acarició mi pelo) Decime que puedo hacer por vos.
Pedro- Nada Pau, ya estás haciendo demasiado.
Paula- (Quién no dejaba de jugar con mi pelo) ¿No queres que salgamos un rato?
Pedro- No tengo ganas… No tengo ganas de nada. ¿Te enojas si te pido que me dejes solo?
Paula- (Besó mi mejilla) Cualquier cosa me llamas.
Pedro- Gracias Pau.
Paula- No agradezcas tonto… (Y se fue)
Digamos que Pau nunca fue tan cariñosa conmigo…

Pedro- Pau… ¿En serio no te jode que me siga quedando acá? Siento que te estoy invadiendo demasiado.
Paula- ¡Basta con eso Pedro! Me encanta que estés acá.
Pedro- Pero vos siempre fuiste muy independiente, de hacer lo que tenes ganas y siento que conmigo acá no podes.
Paula- Yo elijo que vos estés acá Pepe, te lo propuse yo. No pienses en eso, me hace bien que estés acá.
Pedro- ¿Te hace bien? (Pregunté dudoso)
Paula- (Rio nerviosa) Sí, como antes… inseparables… (Respondió demasiado nerviosa)
¡Ai Dios! ¿Esta mujer me está mandando señales que yo no sé ver? Nunca estuve tan confundido. ¿Por qué vuelvo a sentir cosas cada vez que la tengo cerca? ¿Por qué me siento atraído otra vez por ella? ¡Si hasta hace dos meses amaba a Lucía!

Pau cocinaba, cantando y bailando, muy concentrada y cuando la vi, empecé a reírme.

Paula- ¡Pedro! ¡No te rias!
Pedro- Bueno, perdón. Seguí, seguí que sos muy linda. (Y ella sonrió, con sus mejillas sonrojadas)
Paula- Gracias…
Pedro- Te dejo.
Paula-No, veni. ¡Quedate! (Dijo llenándome de harina)
Pedro- Ah, no Paula. No sabes con quién te metiste. (Y metí mi mano en la harina y se la apoye en su cabeza, riendo. Pero ella se enojó e hizo lo mismo) Cuidado Chaves. Esto te puede salir muy caro.
Paula- No te tengo miedo Alfonso. (Dijimos riendo y seguimos tirándonos harina, hasta que ella agarró el paquete de salsa y yo la paré)
Pedro- No te vayas al carajo. (Le dije riendo)
Paula- ¡Ufa! Hace mucho que no te reías así, no seas corta mambo.
Pedro- Pero no me tires salsa nena. (Y ambos empezamos a reír)
Paula- Bueno, está bien. (Dejo el paquete de salsa y agarró un papel para comenzar a limpiarme, y yo hice lo mismo)
Pedro- ¿Te das cuenta que estamos jugando con fuego, no?
Paula- Sí. Pero… ¿Quién te dijo que no me quiero quemar? (Dijo pícara  y yo sonreí)
Pedro- Pau… ¿Vos me estás hablando en serio? No estoy como para joder, ya me lastimaron demasiado.
Paula- ¿Todavía no te diste cuenta Pedro? ¡Sos lento nene eh! Nunca deje de quererte, ni de amarte. Y sé que lo nuestro no funcionó, pero nunca pude dejar de amarte. Y no te das una idea de todo lo que sufrí cuando vos me contabas toda tu historia con Lucía… (Me confesó con los ojos llenos de lágrimas) No pretendo que te pase lo mismo que a mí, necesitaba que lo sepas, y espero que esto no arruiné nuestra amistad. Porque no podría vivir sin vos…

Me dejo realmente helado, pero una parte de mí sonrió muy sinceramente al comprobar que mis sospechas eran ciertas, y no sé si fue por impulso o necesidad pero me encontré besándola. Volviendo a unir nuestros labios…

Paula- No Pedro, no. (Se separó de mí llorando) No quiero que arruinemos nuestra amistad por lo que me pasa a mí.
Pedro- Para Pau. No llores. (Sequé sus lágrimas y me acerqué más a ella, chocando nuestras frentes) Yo creí que no me pasaba más nada con vos, pero me equivoque Paula. Nunca deje de amarte, pero recién ahora puedo verlo. (Y la tomé por sus mejillas)
Paula- No juegues conmigo, por favor.
Pedro- Nunca lo haría, sos la persona más especial que tengo en la vida. Siempre lo fuiste. Estuviste conmigo siempre, a pesar de todo. Con intentarlo no perdemos nada. ¿O sí? No somos los mismos de antes…
Paula- Crecimos, maduramos. Antes éramos dos pendejos.
Pedro- Por eso… (La acerqué más a mí y ella me abrazó por la cintura)
Paula- Prometeme que no vamos a forzar nada como ya lo hicimos.
Pedro- Te lo prometo… (Ella sonrió, yo sonreí) Hay que dejarlo ser.
Paula- Let it be.

Y volvimos a besarnos, pero esta vez fue… distinto. En ese beso nos reencontramos, en ese beso volvimos a amarnos.

Pedro- Nunca deje de amarte Pau.
Paula- Yo tampoco Pepe. (Sonreímos y volvimos a besarnos)

Y así fue, como aunque no queramos, volvimos a estar juntos, volvimos a amarnos.
Tan solo, había que dejarlo ser. El tiempo siempre nos da respuestas, el tiempo siempre nos da la razón. El tiempo nos hizo notar aquello, que había que dejarlo ser.

1 comentario:

  1. Que puedo decirte si sos excelente escribiendo, amo tus novelas y lei todos los cortos tambien GENIA. ♥

    ResponderEliminar