‘No sé por qué imagine que estábamos unidos, y me sentí mejor, pero aquí estoy tan sola en la vida que mejor me voy…
Y un viejo blues me hizo recordar momentos de mi
vida, mi primer amor, pero aquí estoy, tan sola en la vida que mejor me voy. No sé por qué imagine que estábamos unidos, y me sentí mejor, pero aquí estoy tan sola en la vida que mejor me voy
Un viejo blues me hizo recordar momentos de mi vida, mi primer amor, pero aquí estoy tan sola en la vida, que mejor me voy, tan sola en la vida, que mejor me voy tan sola en la vida, que mejor me voy...’
- ¿Es una promesa no?
- ¿Qué cosa?
- Amor. ¿Me estás jodiendo?
- No, solo estoy probando si estás atenta.
- Sos un tarado, y te lo vuelvo a preguntar. ¿Es una promesa, no?
- Sí Pau. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?
- Muchas, entendeme… Soy más chica que vos, y… La verdad es que me da miedo.
- ¿Puedo hacer algo para sacarte todo ese miedo y ese temor?
- ¿Qué cosa?
- Amarte…
- (Suspiré, nerviosa) Pedro….
- Hey, no te pongas nerviosa, no te voy a presionar. Tranquila.
- Es que… Me siento muy chica, pero te amo… Y no sé, eso también me da miedo.
- ¿No serás muy miedosa?
- Muy. Ya lo sé. (Dije comenzando a caminar en el cuarto de él)
- (Se paró y me abrazó por la espalda) Yo te amo a vos, y a nadie más. ¿Eso lo sabes, no? (Sentí que besó mi cuello y yo sonreí)
- Lo siento, de verdad… Pero en Bariloche uno nunca sabe que va a hacer.
- Nada que no deba, porque tengo novia, y la amo mucho.
- Yo también te amo Pepe. (Giré mi cabeza para poder darle un beso)
- No te hagas más la cabeza, además… Falta para irme. ¿Podemos disfrutar nuestro finde juntos y solos?
- Perdón, pero es que me embrollo.
- Ya está, ya pasó. ¿Vamos a caminar por ahí?
- Dale… ¿Me bancas que voy al baño?
- Tranqui.
Estábamos solos, en la casa quinta de sus viejos… Él tenía 18, estaba cursando el último año escolar, y yo 16, casi 17… Cursando quinto año, o cuarto… O como lo llamen. En fin, un curso menos que él.
Llevábamos más de un año juntos, y verdaderamente lo amaba, y sabía porque lo sentía, que él también a mí, pero el tema de ‘amarnos’ como lo llama él es algo que me inquieta, que inevitablemente me hace sentir presionada… No es que no quiera, pero… Me siento muy chica.
Mi mente quiere hacerlo, para demostrarle que lo amo, y que soy su nena, casi mujer… Porque no quiero que en Bariloche haga cualquiera, sinceramente me da pánico. Pero… ¿Quién escucha a mi corazón?
Caminábamos solos por el campo, el contacto de nuestras manos algo transpiradas me hacía bien, me hacía sentir seguridad. El viento rosaba en nuestras caras, suavemente, volando mi pelo, el sol estaba cayendo, frente a nosotros tan solo el campo, verde. Paz.
Apoyé mi cabeza, de costado, en su hombro, llenándome de su perfume, aquel que me encantaba. Al cual era adictivo. Él soltó mi mano y me abrazó por la cintura. Sonreí.
Frenamos sentándonos debajo de uno de los tantos árboles que había allí, cercanos a una estación de servicio, donde antes él compró unos chocolates.
Hizo que me siente sobre sus piernas y yo lo abracé por el cuello.
- Estás llena de chocolate chanchita.
- (Reí) Bueno che.
- No te lo dije mal tonta… Amo que te muestres como sos, sin andar cuidando de estar impecable todo el tiempo, porque eso quiere decir que la confianza está.
- Está, firme. (Sonreímos) Era un poco de chocolate nada más igual.
- Ya lo sé, no es nada… Pero no sé, te noto más suelta conmigo que antes.
- Soy muy insegura… Y, el hecho de que seas más grande siempre me incomodó, pero ya pasó. En serio.
- Te amo hermosa.
- Te amo. (Nos sonreímos y nos besamos, me acomodé sobre él y me dispuse a mirar el horizonte)
- Estás muy callada.
- Disfruto del paisaje.
- Te conozco Pau.
- (Suspiré) Dejalo ahí.
- ¿Es por lo que te dije hoy, no? No quiero presionarte, de verdad… Yo te voy a esperar todo lo que sea necesario.
- No es que me sienta presionada por vos… Me siento presionada, pero por mí.
- Mmm… No te entiendo.
- (Me senté frente a él, necesitaba ser completamente sincera y mirarlo a los ojos, a pesar de que la vergüenza me invada) Es que… (Suspiré y abracé mis rodillas, acercándolas a mí… Estaba temblando, y eso se hacía notorio tanto en mi cuerpo como en mi voz) Me siento una tarada, pero no puedo dejar de pensar que te vas a Bariloche… Y me da miedo, pánico, terror, que estés con otra chica, y eso no es porque no confíe en vos, es porque no confío en mí, porque me siento una nena para vos… ¿Entendes? (Dije suspirando y dejé caer una lágrima, la cual corrió por mi mejilla y él secó antes de que muera en la tierra, con un beso)
- Pau…
- No, por favor… Dejame terminar. (Suspiré) Te amo, con toda mi alma, y te juro que eso no lo dudo, como tampoco dude de que vos me amas… Pero, más allá de que sé que sería hermoso que estemos juntos, mi cabeza está en que quiere que eso pase para demostrarte que no soy más una nena, que soy tú mujer, y que quiero ser tuya… Pero para que no hagas nada en Bariloche. Es horrible, y me muero de vergüenza.
- Hey… (Buscó mi mano y la tomó) Todo sonaba hermoso hasta que tocaste el tema de Bariloche… Pau, es solo un viaje, que voy a disfrutar con mis amigos…Te lo prometo. (Me tomó por el mentón y me besó) Y no te presiones, en serio…
- Perdón, ya sé que mi planteo es muy infantil.
- No Pau, no es infantil… Es lógico. No es una pavada, y te juro que te entiendo… Solo tenes que saber que yo te voy a cuidar, y que no va a pasar nada que vos no quieras. Te lo prometo.
- Gracias.
- Veni para acá hermosa… (Dijo abrazándome y haciendo que vuelva a estar sobre sus piernas, y me acomodé sobre él, en su pecho) No llores… (Dijo y me abrazó)
- Te amo Pepe. (Besé su pecho y cerré mis ojos, dejando de lado todas las tensiones, los nervios, la vergüenza… Refugiándome en mi lugar, en sus brazos)
- Te amo mi amor…
Más tarde, me estaba bañando… El agua cayendo sobre mi nuca me tranquilizaba, me serenaba y eso me ayudaba a pensar… Si nos amamos. ¿Por qué no?
Lo ayudé a preparar una cena, sin mucha elaboración, sándwich de milanesa, éramos así. Simples.
Ya era de noche, noche cerrada… Hacía frío, y se avecinaba una feroz tormenta.
- ¿Es necesario que llueva? Me dan terror las tormentas, y más en el medio del campo…
- Estás conmigo, yo te protejo.
- ¿Queres ser mi superhéroe? (Pregunté riendo y él se paró arriba del sillón, mostrando sus puños) Ah, sos un tarado eh. (Dije riendo, a carcajadas, por su pose… Él bajó del sillón saltando y se acercó a mí, para alzarme cual princesa) Muy tarado. (Dije sin poder parar mi risa)
- ¿Muy tarado? Te tiro eh.
- Ni se te ocurra Pedro. (Dije aferrándome a su cuello)
- Cagona.
- Sabes que lo soy. (Reímos y me bajo) Tierra firme. (Reímos y nos acomodamos en el sillón, para ver una película, esta terminó y él estaba demasiado entretenido en mi boca… Y ¿Para qué negarlo? Yo en la de él…) Amor…
- ¿Qué?
- (Lo abracé por el cuello) ¿Vamos a un lugar donde estemos más cómodos? (Y al formular aquella pregunta sentí mis mejillas arder, indisimulable lo coloradas que estaban)
- ¿Estás segura? (Rosó mi nariz con la suya) No quiero que pase nada si te sentís presionada, o incómoda.
- Con vos nunca. De verdad.
- ¿Y con vos?
- Tampoco… (Lo besé) Te amo Pedro, y es lo único que me importa.
- (Sonrió) Yo también te amo, mucho.
Me besó, y así, sin despejar mis labios de los suyos nos levantamos… Para ir al cuarto.
Él no se despegó de mi un solo segundo, y eso me hacía sentir segura… Bueno, si es que la seguridad en aquel momento existía. ¿No? Nunca había sentido a mi corazón latir tan fuerte, ni mi cuerpo tan tenso. Nunca había sentido tanto temor junto…
Yo estaba acostada, boca arriba, con mis ojos cerrados y él besaba mi cuello, y acariciaba mi panza, por debajo de mi remera.
- Estás temblando amor.
- (Reí) Entendeme Pedro.
- (Quedó sobre mí y me besó) Quiero que estés segura.
- Te juro que sí.
- Entonces tranqui amor, quiero que la pasemos bien. Que sea un lindo momento. (Volvió a besarme y yo lo tomé por la nuca, para besarlo)
- Te amo.
- Te amo.
Nos sonreímos y volvimos a besarnos… Y así estuvimos por un largo rato, besándonos… Y sinceramente, estaba un poco más tranquila, hasta que sentí sus manos deslizarse por los costados de mi cuerpo, intentando quitar mi remera, pero respiré hondo y deje que lo haga, estaba entregada a él, a él y a nuestro amor…
Sus manos encajaban perfectas con mi cuerpo… A pesar que el pudor y la vergüenza existían, él nunca dejo de repetirme que era hermosa, lo cual me hacía sentir cómoda, segura.
Él me hacía sentir así, estando tan pendiente de mí, de que yo me sienta bien. Todo el tiempo.
- (Me abrazó contra su pecho desnudo y yo suspiré) ¿Te sentís bien mi amor?
- Muy. (Él acarició mi espalda de punta a punta, logrando estremecerme. Otra vez. Suspiré y apoyé mi mentón en su pecho, para poder mirarlo) Gracias, de verdad… (Él sonrió y tocó suavemente mi nariz) Te amo, con todo mi alma…
- Fue hermoso mi amor, no tenes nada que agradecer, y yo también te amo. Muchísimo. (Nos sonreímos y me acerqué a darle un beso)
Desde esa noche la lluvia dejo de darme pánico, en cambio… Me daba paz.
------------------
Mini-Novela, la cual contiene 7 capítulos, asique dura una semanita... Están invitadísimos a leerla ;)
ok, me gusto el cap1, la voy a seguir..... Gracias por escribir y, espero el cap 2 :)
ResponderEliminarme encanto segui subiendo!!
ResponderEliminar