Estoy casado, hace exactamente seis meses, pero desde que nos casamos hay algo entre nosotros que se rompió, algo cambió. Lucía no es la misma de siempre conmigo, siento que nunca me amo, o que dejó de hacerlo. Y lentamente yo también estoy comenzando a hacerlo.
Ya no nos miramos a los ojos cómo antes, ya no se me da vuelta el mundo cuando nos besamos, ya no disfruto estar con ella, ni charlando, ni íntimamente.
Pedro- ¿A vos te parece que podemos seguir así Lucía? (Dije gritando)
Lucía- ¡No me grites Pedro! ¡Yo te amo!
Pedro- No se nota Lucía, ya nada es como antes. ¿No te das cuenta?
Lucía- Sí, y me duele.
Pedro- ¿Y te pensas que a mí no? (Suspiré) Pero te juro que así no puedo aguantar más, puse todo de mí para que esto funcione. Pero no.
Lucía- ¿Me estás dejando?
Pedro- Sí Lucía, no puedo más seguir así. (Dije con los ojos llenos de lágrimas)
Lucía- Sos una mierda. (Me gritó, llorando y se fue. Dando un portazo)
Me sentía ¿Liberado? Hace días que necesitaba hacer esto. Agarré mi campera, las llaves, el celular y salí rumbo a un bar. Pedí un fernet, que fueron, que fueron tres, que fueron cuatro. Una cerveza, la más grande de todas. Y un whisky. (Qué en realidad no sé cuántos fueron)
Apoyaba mi cabeza sobre mis brazos, los cuales estaban apoyados en la mesa. Lloraba, como un nene de cinco años. Sabía que si con Lucía era un no, era un no, y para siempre.
Estaba inmerso en mis pensamientos cuando siento que una mano se apoya sobre mi espalda.
- Pepe… (Susurró suavemente en mi oído)
Suspiré. ¿Quién era ella? La única mujer que había estado conmigo siempre. Nos conocíamos desde que tengo memoria. Desde que somos dos nenes, dos piojos. Fuimos, somos y seremos incondicionales, como amigos, y como algo más. Pero no funcionamos como pareja, ya lo intentamos y no… Pero, por suerte pudimos separar las cosas y nuestra amistad sigue igual que siempre.
Paula- Hey. Pepe. ¿Qué pasa? (Me abrazó por la espalda, sentándose en la misma silla que yo)
Pedro- Me pelee con Lucía, para siempre. (Ella me abrazó más fuerte y apoyó su mentón en mi hombro)
Paula- ¿Estás seguro que para siempre?
Pedro- Sí, sabes que con ella no hay vuelta atrás. (Dije en medio de lágrimas)
Paula- ¿Y era necesario tomar así Pedro?
Pedro- Sabes que soy así…
Paula- Pedí la cuenta que nos vamos a mi casa.
Pedro- No Pau, no. No quiero joderte.
Paula- No me jodes nene. Sos mi amigo, quiero bancarte. Dale. Necesitas descargar con alguien.
Pedro- Gracias…
Paula- Tonto. No agradezcas.
Nos subimos a su auto y fuimos a su departamento. Sinceramente, lo único que hice en todo el viaje fue llorar.
Paula- Anda a bañarte que preparo café para los dos y charlamos. ¿Te parece?
Pedro- Bueno, ya vengo.
Paula- Tranquilo. ¿Sí? (Puso su mano sobre mi pecho y yo la abracé, llorando cada vez más. Solo me abrazó, dejando que me descargue) Tranquilizate un poco Pepe.
Pedro- No puedo Pau, se me derrumbó toda la vida feliz que me había armado.
Paula- No podes ni hablar Pepe. Anda, bañate y tranquilízate un poco, te va hacer bien. (Me dijo separándome un poco de él) Dale, tranquilo.
Pedro- Te quiero Pau.
Paula- Yo también Pepe. Pero no te pongas melanco, dale. (Ella y su manía de ser tan dura, yo solo sonreí y me fui a bañar. No era la primera vez que lo hacía en su casa, ni era la primera vez que me encontraba en ese bar en este estado)
Las gotas de agua chocaban contra mi nuca, mi cabeza, con el afán de tranquilizarme, (O ese era el efecto que yo pretendía que produzcan) pero creo que no lo iban a lograr.
Mi cabeza explotaba, no para un solo segundo. Me bañe lo más rápido que pude, necesitaba sacar todo afuera, y que ella me ayude a aclarar un poco todos mis pensamientos.
Me esperaba en su habitación, con dos tazas de café bien calientes. Era pleno invierno.
Paula- Veni Pepe. (Dijo sentada en su cama, con su espalda contra la pared y yo me senté a su lado. Nuestras piernas estaban sobre la silla del escritorio y ella me ofreció el café)
Pedro- Gracias. (Dije agarrando la taza y tomando un sorbo)
Paula- ¿Un poco mejor?
Pedro- No… (Suspiré) Me siento horrible. No sé qué hacer, ni tengo a donde ir.
Paula- Ahora estás acá, no te preocupes por eso. Preocupate por estar un poco mejor Pedro, mira cómo estás, vos no sos así.
Pedro- Me acabo de separar de quién creí que era el amor de mi vida Paula.
Paula- Lo sé, pero si ella no supo aprovecharte… (Vive tirándole palos a Lucía, a veces llego a creer que le siguen pasando cosas conmigo, y lo peor es que no sé si a mí me pasa lo mismo)
Pedro- Para, tampoco la basurees a ella.
Paula- Perdón Pedro, pero odio verte así. Me hace mal.
Pedro- (La abracé por el costado) Sos muy fría, pero cuando queres sos tan tierna. (Ella sonrió y yo besé su mejilla)
Paula- Bueno, ahora meloso. Melanco, meloso. Pedro. ¿Te sentís bien? (Pregunto riendo y yo también reí)
Pedro- No Pau.
Paula- Bueno, está bien. Dejemos de joder y descargate, yo te escucho…
Pedro- Vos sabías que con ella las cosas no venían de lo mejor… (Ella asintió con su cabeza) Igualmente, yo siento que algo cambió entre nosotros después de que nos casamos. Cómo que dejo de amarme como antes, dejamos de ser esos novios inseparables, que se escuchaban, se contenían y se amaban a pesar de todo. Y no sé, ahora pienso que quizás antes éramos así porque éramos novios, y no nos importaba nada. Y cuando nos casamos, fue como que quisimos ir en serio con la relación y no lo soportamos.
Paula- Yo sé que vos la amas Pepe, pero quizás no sea la mujer de tu vida… Y aunque eso te duela, puede ser que sea la realidad. Y lo sabes… Y sé que lo dudas desde hace un tiempo. ¿O no? (Asentí con su cabeza) Deja que pase un tiempo, date un tiempo vos para que puedas darte cuenta que es lo que verdaderamente sentís.
Pedro- ¿En dónde Pau? No tengo donde ir. Si me vuelvo para Mármol estoy lejísimos del laburo.
Paula- Emm… ¿Acá?
Pedro- No quiero joderte Pau.
Paula- ¡Nene! ¡No molestas! Además de que estoy solísima acá, me haría bien un poco de compañía. Dale. Además, si te estoy invitando es porque no molestas.
Pedro- ¿Segura?
Paula- Sí Pedro, no seas histérico. (Reímos)
Finalmente acepté la propuesta de mi amiga y me instalé en su casa, por casi dos meses…
Nuestra relación estaba… ¿Rara? Raro era todo, seguíamos siendo esos amigos que se cuentan absolutamente todo, pero con alguna especie de histeriqueos, que no logro terminar de descifrar, Paula es una mina demasiado fría, es muy difícil llegar a saber qué es lo que verdaderamente siente, y más cuando estamos ‘jodiendo’
Yo estaba en lo que sería mi habitación, llorando, acostado en la cama, boca abajo y abrazando la almohada. Sentí que ella entró sigilosamente y se arrodilló a mi lado.
Paula- Pepe, no puedo verte más así. (Dijo muy dulce y acarició mi pelo) Decime que puedo hacer por vos.
Pedro- Nada Pau, ya estás haciendo demasiado.
Paula- (Quién no dejaba de jugar con mi pelo) ¿No queres que salgamos un rato?
Pedro- No tengo ganas… No tengo ganas de nada. ¿Te enojas si te pido que me dejes solo?
Paula- (Besó mi mejilla) Cualquier cosa me llamas.
Pedro- Gracias Pau.
Paula- No agradezcas tonto… (Y se fue)Digamos que Pau nunca fue tan cariñosa conmigo…
Pedro- Pau… ¿En serio no te jode que me siga quedando acá? Siento que te estoy invadiendo demasiado.
Paula- ¡Basta con eso Pedro! Me encanta que estés acá.
Pedro- Pero vos siempre fuiste muy independiente, de hacer lo que tenes ganas y siento que conmigo acá no podes.
Paula- Yo elijo que vos estés acá Pepe, te lo propuse yo. No pienses en eso, me hace bien que estés acá.
Pedro- ¿Te hace bien? (Pregunté dudoso)
Paula- (Rio nerviosa) Sí, como antes… inseparables… (Respondió demasiado nerviosa)¡Ai Dios! ¿Esta mujer me está mandando señales que yo no sé ver? Nunca estuve tan confundido. ¿Por qué vuelvo a sentir cosas cada vez que la tengo cerca? ¿Por qué me siento atraído otra vez por ella? ¡Si hasta hace dos meses amaba a Lucía!
Pau cocinaba, cantando y bailando, muy concentrada y cuando la vi, empecé a reírme.
Paula- ¡Pedro! ¡No te rias!
Pedro- Bueno, perdón. Seguí, seguí que sos muy linda. (Y ella sonrió, con sus mejillas sonrojadas)
Paula- Gracias…
Pedro- Te dejo.
Paula-No, veni. ¡Quedate! (Dijo llenándome de harina)
Pedro- Ah, no Paula. No sabes con quién te metiste. (Y metí mi mano en la harina y se la apoye en su cabeza, riendo. Pero ella se enojó e hizo lo mismo) Cuidado Chaves. Esto te puede salir muy caro.
Paula- No te tengo miedo Alfonso. (Dijimos riendo y seguimos tirándonos harina, hasta que ella agarró el paquete de salsa y yo la paré)
Pedro- No te vayas al carajo. (Le dije riendo)
Paula- ¡Ufa! Hace mucho que no te reías así, no seas corta mambo.
Pedro- Pero no me tires salsa nena. (Y ambos empezamos a reír)
Paula- Bueno, está bien. (Dejo el paquete de salsa y agarró un papel para comenzar a limpiarme, y yo hice lo mismo)
Pedro- ¿Te das cuenta que estamos jugando con fuego, no?
Paula- Sí. Pero… ¿Quién te dijo que no me quiero quemar? (Dijo pícara y yo sonreí)
Pedro- Pau… ¿Vos me estás hablando en serio? No estoy como para joder, ya me lastimaron demasiado.
Paula- ¿Todavía no te diste cuenta Pedro? ¡Sos lento nene eh! Nunca deje de quererte, ni de amarte. Y sé que lo nuestro no funcionó, pero nunca pude dejar de amarte. Y no te das una idea de todo lo que sufrí cuando vos me contabas toda tu historia con Lucía… (Me confesó con los ojos llenos de lágrimas) No pretendo que te pase lo mismo que a mí, necesitaba que lo sepas, y espero que esto no arruiné nuestra amistad. Porque no podría vivir sin vos…
Me dejo realmente helado, pero una parte de mí sonrió muy sinceramente al comprobar que mis sospechas eran ciertas, y no sé si fue por impulso o necesidad pero me encontré besándola. Volviendo a unir nuestros labios…
Paula- No Pedro, no. (Se separó de mí llorando) No quiero que arruinemos nuestra amistad por lo que me pasa a mí.
Pedro- Para Pau. No llores. (Sequé sus lágrimas y me acerqué más a ella, chocando nuestras frentes) Yo creí que no me pasaba más nada con vos, pero me equivoque Paula. Nunca deje de amarte, pero recién ahora puedo verlo. (Y la tomé por sus mejillas)
Paula- No juegues conmigo, por favor.
Pedro- Nunca lo haría, sos la persona más especial que tengo en la vida. Siempre lo fuiste. Estuviste conmigo siempre, a pesar de todo. Con intentarlo no perdemos nada. ¿O sí? No somos los mismos de antes…
Paula- Crecimos, maduramos. Antes éramos dos pendejos.
Pedro- Por eso… (La acerqué más a mí y ella me abrazó por la cintura)
Paula- Prometeme que no vamos a forzar nada como ya lo hicimos.
Pedro- Te lo prometo… (Ella sonrió, yo sonreí) Hay que dejarlo ser.
Paula- Let it be.
Y volvimos a besarnos, pero esta vez fue… distinto. En ese beso nos reencontramos, en ese beso volvimos a amarnos.
Pedro- Nunca deje de amarte Pau.
Paula- Yo tampoco Pepe. (Sonreímos y volvimos a besarnos)
Y así fue, como aunque no queramos, volvimos a estar juntos, volvimos a amarnos.
Tan solo, había que dejarlo ser. El tiempo siempre nos da respuestas, el tiempo siempre nos da la razón. El tiempo nos hizo notar aquello, que había que dejarlo ser.
martes, 18 de junio de 2013
lunes, 17 de junio de 2013
Una noche mágica.
¿Qué
chica no sueña con su fiesta de quince? ¿Qué chica no sueña por ser princesa
una noche?
¿Con ponerse un vestido hecho a su medida? ¿Con sacarse fotos y ser la protagonista por una sola noche?
Mi noche había llegado, ya estaba casi lista para entrar al salón. Me miré al espejo y algunas lágrimas inundaron mis ojos, pero las sequé rápidamente, no quería arruinar mi maquillaje.
Sé cuánto se habían esforzado mis padres para poder tener esta noche, y era increíblemente feliz.
Escuché que tocaron la puerta.
Paula- Pasa.
Miguel- ¿Estás lista? (Dijo con una sonrisa y asentí con mi cabeza, acercándome a él) No puedo creer que estés tan hermosa mi amor.
Paula- Y yo no puedo creer que mi sueño se esté haciendo realidad, gracias pa.
Miguel- No tenes que agradecérmelo, de solo ver tu sonrisa ya es suficiente. (Volví a sonreír y nos tomamos del brazo. Sinceramente, estaba temblando, subí las escaleras que llevaban al salón de su brazo y no podía dejar de temblar, aunque en el camino reía porque la escalera era muy angosta y papá pisaba mi vestido)
En el último tramo de la escalera caí en la realidad, estaba entrando a mi fiesta de quince. Mi sueño se estaba haciendo realidad. Subi mi mirada y al ver allí a todas las personas que amaba y que formaban parte de mi vida provocó que una emoción enorme me invada y que mis ojos se llenaran de lágrimas en tan solo un instante.
Abracé a papá y nuevamente le agradecí, a mamá, a mi hermana y a mis mejores amigas, que eran como mis hermanas. Abuelos, tíos y por fin a quien estaba esperando abrazar desde que entré.
Pedro- Sos una princesa. (Dijo abrazándome fuertemente y besando mi mejilla)
Paula- Gracias mi amor. (Dije con la voz quebrada)
Pedro- No llores hermosa…
Paula- Te amo muchísimo Pedro, gracias por estar acá, a pesar de todo…
Pedro- No me lo tenes que agradecer, nunca me hubiese perdonado no estar con vos en una noche tan especial. Te amo. (Nos separamos y nos sonreímos y él seco suavemente mis lágrimas) No te arruines el maquillaje. (Dijo riendo) Estás hermosa, de verdad.
Paula- Gracias. (Sonreí y lo besé, sin importar mi alrededor) Te amo.
Pedro- Te amo. (Volvimos a besarnos y me acerque a abrazar a mis primas que estaban a mi lado)
La noche comenzó a suceder, y yo no podía ser más feliz. Estaba siendo todo como siempre lo había deseado, como siempre lo había soñado. Estaban conmigo todas las personas que eran parte de mi vida, toda la gente que amaba. Estaban acá, por mí, y la estaban pasando bien.
Por un momento me alejé, solo un poco de la pista de baile para observar la escena, escena que sin duda quedaría en mi memoria para siempre.
Pedro- (Me sorprendió abrazándome por la espalda y depositó un beso en mi hombro) ¿Por qué estás acá?
Paula- Solo observaba, estoy muy feliz, no puedo creerlo. (Posé mis manos sobre las suyas)
Pedro- Me encanta verte así Pau… ¿Te enojas si te saco diez minutitos de tu fiesta? Necesito darte algo, pero en privado.
Paula- ¿Cómo me va a molestar? Me encanta… (Dije sonriendo)
Pedro- (Besó mi mejilla) Yo ahora bajo, baja cuando quieras… Te espero en la habitación.
Paula- Dale, en un ratito bajo para cambiarme el vestido. (Me di vuelta para besarlo y él se fue. Justo comenzó a sonar una canción de Daddy Yankee que amaba y me acerqué para bailarla con mis amigas, cuando finalizó, bajé)
Paula- Permiso…
Pedro- Pasa bonita.
Paula- (Entré y cerré la puerta) Perdón que tarde…
Pedro- No pasa nada. (Se acercó a mí y me abrazó por la cintura) Estás hermosa, de verdad. No puedo dejar de mirarte.
Paula- No me digas así que me pones colorada. (Dije sonriendo y lo bese) Igual vos no te quedas atrás, ese traje te queda hermoso también.
Pedro- (Me tomó de la mano y quedamos frente al espejo) De repente me imaginé el día que estemos así de lindos los dos pero porque nos vamos a casar… Y ya sé que hoy somos dos pendejos algo inmaduros y quizás no tengamos demasiada idea de lo que es la vida. (Reímos) Pero… (Me tomó de la cintura, haciendo que quedemos enfrentados y yo lo tomé por su cuello, jugando con el pelo de su nuca) Yo estoy demasiado seguro de que te amo Paula, y de que no sos la noviecita de la adolescencia. Estoy seguro de que sos el amor de mi vida, la mujer de mi vida, y estoy seguro de que este amor no va a morir. Nunca. Y por eso… (Me besó) Tengo algo para vos… (Quitó una cajita de su bolsillo y la abrió, era una cadenita con un dije en forma de corazón y yo sonreí) ¿Te la puedo poner en símbolo de amor eterno? (Yo asentí con mi cabeza y con mis ojos llenos de lágrimas. Él se posó detrás de mí y me la pusó, un poco torpe, se nota que es hombre. Reí internamente y me abrazo por la cintura, depositando besos en mi espalda, en mi nuca, en mi cuello. Yo cerré mis ojos, suspirando y posando mis manos sobre las suyas)
Paula- Te amo tanto mi amor. Y yo también estoy segura de que te amo y para siempre.
Pedro- Para siempre. (Me di vuelta y nos unimos en un beso que fue… Mágico. Distinto a todos los demás) Te amo.
Paula- Te amo. (Volvimos a besarnos y nos abrazamos)
Pedro- No quiero seguir robándote tiempo de tu fiesta amor.
Paula- (Reí) Sos un amor. (Besé su mejilla) ¿Me dejas que me cambio el vestido y después entrego las velas? Te anticipo que si lloras te mato.
Pedro- ¿Me vas a dar una vela?
Paula- Obvio mi amor… ¿No lo habías pensado?
Pedro- Pensé que te iba a dar vergüenza, no sé.
Paula- Mucha, pero no puedo no dártela. (Lo bese) ¿Me esperas afuera y subimos juntos?
Pedro- Dale. (Me beso y salió)
Me cambié y cuando me vi al espejo mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas. La felicidad me recorría todo el cuerpo, y más con lo que acababa de pasar con Pedro.
Salí y lo tomé de la mano.
Pedro- Sos una princesa amor, de verdad.
Paula- Gracias. (Bese su mejilla) Gracias por estar conmigo, esta noche y siempre. (Tomé su mano más fuerte)
Pedro- Toda la vida. (Tocó mi dije y sonreí)
Paula- Te amo muchísimo.
Pedro- Te amo más. (Nos besamos y él secó las lágrimas que recorrían mis mejillas) No llores bonita, que si te arruinas el maquillaje no quiero que sea mi culpa. (Reímos)
Paula- ¿Vamos?
Pedro- Vamos. (Subimos tomados de la mano y ya estaba todo preparado para la ceremonia de las velas… Comencé con la de papá, luego la de mamá, a mi hermana, a Lu, Caro, Anto y Maru, mis mejores amigas, a mi prima, a mi madrina, mi padrino, mis abuelos, a mi tía, a Marian y Tomi, mis mejores amigas, y la última era la de Pepe)
Paula- (Suspiré antes de empezar) Bueno… y la última es para alguien especial, muy especial. (Lo busqué a Pepe y nos sonreímos) Y me da mucha vergüenza, asique por favor, ayúdenme. (Reí) Pedro, mi amor, gordito. (Reí con mis mejillas rojas como un tomate) Se me complica muchísimo poner en palabras todo lo que siento por vos, porque es algo que nunca imaginé sentir, y menos a esta corta edad… (Y mis ojos se llenaron de lágrimas y tomé aire antes de quebrarme) Te amo Pedro, con mi corazón, con mi vida, con el alma… y estoy muy segura de que esto va a ser para siempre, de que vos sos el hombre de mi vida. (Y las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, y noté que por las de Pepe también) Gracias por siempre estar para mí, por hacerme bien siempre que lo necesito, por escucharme, por bancarme. Gracias por enamorarme cada día un poco más, gracias por cada beso, por cada abrazo, por cada sonrisa. Gracias por amarme. Gracias por hacerme tan feliz… (Y ya no podía hablar más, vi que él se levantó y yo corrí a abrazarlo) Te amo Pedro. (Dije llorando y me abrazo aún más fuerte)
Pedro- Te amo mi amor. (Nos separamos solo un poco y nos besamos. Podía escuchar de fondo aplausos, pero lo único que me importaba en aquel momento era él, y eso mágico que nos unía…)
¿Con ponerse un vestido hecho a su medida? ¿Con sacarse fotos y ser la protagonista por una sola noche?
Mi noche había llegado, ya estaba casi lista para entrar al salón. Me miré al espejo y algunas lágrimas inundaron mis ojos, pero las sequé rápidamente, no quería arruinar mi maquillaje.
Sé cuánto se habían esforzado mis padres para poder tener esta noche, y era increíblemente feliz.
Escuché que tocaron la puerta.
Paula- Pasa.
Miguel- ¿Estás lista? (Dijo con una sonrisa y asentí con mi cabeza, acercándome a él) No puedo creer que estés tan hermosa mi amor.
Paula- Y yo no puedo creer que mi sueño se esté haciendo realidad, gracias pa.
Miguel- No tenes que agradecérmelo, de solo ver tu sonrisa ya es suficiente. (Volví a sonreír y nos tomamos del brazo. Sinceramente, estaba temblando, subí las escaleras que llevaban al salón de su brazo y no podía dejar de temblar, aunque en el camino reía porque la escalera era muy angosta y papá pisaba mi vestido)
En el último tramo de la escalera caí en la realidad, estaba entrando a mi fiesta de quince. Mi sueño se estaba haciendo realidad. Subi mi mirada y al ver allí a todas las personas que amaba y que formaban parte de mi vida provocó que una emoción enorme me invada y que mis ojos se llenaran de lágrimas en tan solo un instante.
Abracé a papá y nuevamente le agradecí, a mamá, a mi hermana y a mis mejores amigas, que eran como mis hermanas. Abuelos, tíos y por fin a quien estaba esperando abrazar desde que entré.
Pedro- Sos una princesa. (Dijo abrazándome fuertemente y besando mi mejilla)
Paula- Gracias mi amor. (Dije con la voz quebrada)
Pedro- No llores hermosa…
Paula- Te amo muchísimo Pedro, gracias por estar acá, a pesar de todo…
Pedro- No me lo tenes que agradecer, nunca me hubiese perdonado no estar con vos en una noche tan especial. Te amo. (Nos separamos y nos sonreímos y él seco suavemente mis lágrimas) No te arruines el maquillaje. (Dijo riendo) Estás hermosa, de verdad.
Paula- Gracias. (Sonreí y lo besé, sin importar mi alrededor) Te amo.
Pedro- Te amo. (Volvimos a besarnos y me acerque a abrazar a mis primas que estaban a mi lado)
La noche comenzó a suceder, y yo no podía ser más feliz. Estaba siendo todo como siempre lo había deseado, como siempre lo había soñado. Estaban conmigo todas las personas que eran parte de mi vida, toda la gente que amaba. Estaban acá, por mí, y la estaban pasando bien.
Por un momento me alejé, solo un poco de la pista de baile para observar la escena, escena que sin duda quedaría en mi memoria para siempre.
Pedro- (Me sorprendió abrazándome por la espalda y depositó un beso en mi hombro) ¿Por qué estás acá?
Paula- Solo observaba, estoy muy feliz, no puedo creerlo. (Posé mis manos sobre las suyas)
Pedro- Me encanta verte así Pau… ¿Te enojas si te saco diez minutitos de tu fiesta? Necesito darte algo, pero en privado.
Paula- ¿Cómo me va a molestar? Me encanta… (Dije sonriendo)
Pedro- (Besó mi mejilla) Yo ahora bajo, baja cuando quieras… Te espero en la habitación.
Paula- Dale, en un ratito bajo para cambiarme el vestido. (Me di vuelta para besarlo y él se fue. Justo comenzó a sonar una canción de Daddy Yankee que amaba y me acerqué para bailarla con mis amigas, cuando finalizó, bajé)
Paula- Permiso…
Pedro- Pasa bonita.
Paula- (Entré y cerré la puerta) Perdón que tarde…
Pedro- No pasa nada. (Se acercó a mí y me abrazó por la cintura) Estás hermosa, de verdad. No puedo dejar de mirarte.
Paula- No me digas así que me pones colorada. (Dije sonriendo y lo bese) Igual vos no te quedas atrás, ese traje te queda hermoso también.
Pedro- (Me tomó de la mano y quedamos frente al espejo) De repente me imaginé el día que estemos así de lindos los dos pero porque nos vamos a casar… Y ya sé que hoy somos dos pendejos algo inmaduros y quizás no tengamos demasiada idea de lo que es la vida. (Reímos) Pero… (Me tomó de la cintura, haciendo que quedemos enfrentados y yo lo tomé por su cuello, jugando con el pelo de su nuca) Yo estoy demasiado seguro de que te amo Paula, y de que no sos la noviecita de la adolescencia. Estoy seguro de que sos el amor de mi vida, la mujer de mi vida, y estoy seguro de que este amor no va a morir. Nunca. Y por eso… (Me besó) Tengo algo para vos… (Quitó una cajita de su bolsillo y la abrió, era una cadenita con un dije en forma de corazón y yo sonreí) ¿Te la puedo poner en símbolo de amor eterno? (Yo asentí con mi cabeza y con mis ojos llenos de lágrimas. Él se posó detrás de mí y me la pusó, un poco torpe, se nota que es hombre. Reí internamente y me abrazo por la cintura, depositando besos en mi espalda, en mi nuca, en mi cuello. Yo cerré mis ojos, suspirando y posando mis manos sobre las suyas)
Paula- Te amo tanto mi amor. Y yo también estoy segura de que te amo y para siempre.
Pedro- Para siempre. (Me di vuelta y nos unimos en un beso que fue… Mágico. Distinto a todos los demás) Te amo.
Paula- Te amo. (Volvimos a besarnos y nos abrazamos)
Pedro- No quiero seguir robándote tiempo de tu fiesta amor.
Paula- (Reí) Sos un amor. (Besé su mejilla) ¿Me dejas que me cambio el vestido y después entrego las velas? Te anticipo que si lloras te mato.
Pedro- ¿Me vas a dar una vela?
Paula- Obvio mi amor… ¿No lo habías pensado?
Pedro- Pensé que te iba a dar vergüenza, no sé.
Paula- Mucha, pero no puedo no dártela. (Lo bese) ¿Me esperas afuera y subimos juntos?
Pedro- Dale. (Me beso y salió)
Me cambié y cuando me vi al espejo mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas. La felicidad me recorría todo el cuerpo, y más con lo que acababa de pasar con Pedro.
Salí y lo tomé de la mano.
Pedro- Sos una princesa amor, de verdad.
Paula- Gracias. (Bese su mejilla) Gracias por estar conmigo, esta noche y siempre. (Tomé su mano más fuerte)
Pedro- Toda la vida. (Tocó mi dije y sonreí)
Paula- Te amo muchísimo.
Pedro- Te amo más. (Nos besamos y él secó las lágrimas que recorrían mis mejillas) No llores bonita, que si te arruinas el maquillaje no quiero que sea mi culpa. (Reímos)
Paula- ¿Vamos?
Pedro- Vamos. (Subimos tomados de la mano y ya estaba todo preparado para la ceremonia de las velas… Comencé con la de papá, luego la de mamá, a mi hermana, a Lu, Caro, Anto y Maru, mis mejores amigas, a mi prima, a mi madrina, mi padrino, mis abuelos, a mi tía, a Marian y Tomi, mis mejores amigas, y la última era la de Pepe)
Paula- (Suspiré antes de empezar) Bueno… y la última es para alguien especial, muy especial. (Lo busqué a Pepe y nos sonreímos) Y me da mucha vergüenza, asique por favor, ayúdenme. (Reí) Pedro, mi amor, gordito. (Reí con mis mejillas rojas como un tomate) Se me complica muchísimo poner en palabras todo lo que siento por vos, porque es algo que nunca imaginé sentir, y menos a esta corta edad… (Y mis ojos se llenaron de lágrimas y tomé aire antes de quebrarme) Te amo Pedro, con mi corazón, con mi vida, con el alma… y estoy muy segura de que esto va a ser para siempre, de que vos sos el hombre de mi vida. (Y las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, y noté que por las de Pepe también) Gracias por siempre estar para mí, por hacerme bien siempre que lo necesito, por escucharme, por bancarme. Gracias por enamorarme cada día un poco más, gracias por cada beso, por cada abrazo, por cada sonrisa. Gracias por amarme. Gracias por hacerme tan feliz… (Y ya no podía hablar más, vi que él se levantó y yo corrí a abrazarlo) Te amo Pedro. (Dije llorando y me abrazo aún más fuerte)
Pedro- Te amo mi amor. (Nos separamos solo un poco y nos besamos. Podía escuchar de fondo aplausos, pero lo único que me importaba en aquel momento era él, y eso mágico que nos unía…)
Errores cometemos todos.
Acostada en mi
cama, tapando mi rostro con una almohada (No sé de quién me escondía) Y sin
lograr dejar de llorar. Hacía horas que las lágrimas habían inundado mis ojos y
que humedecían mis mejillas.
Todo en mi vida estaba mal. Mis estudios, mi familia, y mi relación con mi
novio. Solo pedía que una me salga bien, una.
Mi familia hacía casi un mes que se había ido a vivir a La Pampa por un trabajo de papá, con mis hermanos ya que eran menores, pero yo me quedé en Buenos Aires, por mi carrera y por mi novio.
Mi carrera iba de mal en peor y ni hablar de la relación con Pedro.
Había desaprobado los últimos 4 parciales que di, y sé que fue por mi culpa, porque no pude prepararlos, porque la angustia convive conmigo, y no puedo controlarla.
No sé hace cuantas horas que estaba llorando, pero necesitaba hacerlo, necesitaba sacar afuera toda la mierda que tenía acumulada.
Hacía casi una semana que no sabía nada de Pedro, y eso era algo que más que hacerme mal, me partía al medio.
Por fin me decidí a levantarme y al verme al espejo sinceramente me asusté de mi aspecto, me duché, disimulando mis infinitas lágrimas con las lágrimas de agua que caían sobre mi cabeza.
Me cambié y me hice un rodete, de lo que menos tenía ganas era de peinarme.
Me dirigí a la cocina para tomar un poco de agua cuando el sonido del timbre me descolocó.
Me acerqué a la puerta y miré por el ojo de la cerradura. Pedro. ¿Qué hacía acá?
Paula- Si viniste a pelearte, ni te gastes. No te voy a abrir. (Dije en medio de lágrimas)
Pedro- Estás llorando Paula. ¿Me abrís? Por favor.
Paula- Me gritas y te echo. (Abrí la puerta y me dirigí al living) Al fin se dignó a aparecer el señorito…
Pedro- ¿Qué? ¿La única que tiene derecho de enojarse sos vos? ¿Yo no?
Paula- Que me enoje no quiere decir que no sienta más nada por vos Pedro, y fue horrible estar una semana sin saber nada de vos. (Me deje caer en el sillón)
Pedro- Digamos que tampoco me estás recibiendo demasiado bien como para que yo tenga ganas de venir.
Paula- ¿Cómo queres que te trate después de todo lo que me dijiste Pedro? (Dije con bronca y él bajo su mirada)
Pedro- Tampoco hice todo yo Paula.
Paula- Obvio que no, las relaciones siempre son de a dos.
Pedro- Entonces no me eches toda la culpa a mí. (Se sentó a mi lado)
Paula- Vos empezaste con todo. ¿Qué yo te metí los cuernos? Pedro. ¿Vos me estás jodiendo? ¿En serio me crees capaz de algo así? Hubiese jurado que me conocías. (Sequé mis lágrimas) Pedro… (Suspiré) Yo te amo y estoy segura de que sos el hombre y el amor de mi vida. Nunca podría serte infiel, nunca. Y que pienses eso de mí me duele muchísimo.
Pedro- Perdóname, no sé porque lo creí, estaba cegado por esa pendeja de mierda.
Paula- ¿Y elegiste confiar en esa pendeja en vez de en tu novia?
Pedro- Fui un tarado, y lo sigo siendo.
Paula- Te juro que intentó entenderte y no puedo, es imposible.
Pedro- Perdoname, te juro que no sé qué decirte.
Paula- No vas a arreglar nada con palabras. Ojala todo se sanará con un simple perdón. (Y escondí mi cara en mis rodillas, llorando cada vez más. Sentí su mano sobre mi espalda, intentando contenerme y en ese momento me di cuenta de cuánto había extrañado el contacto de su piel)
Pedro- ¿Puedo darte un abrazo?
Paula- Por favor. (Dije abatida y él me abrazó con cuidado, sobre su pecho, yo me acomodé en el sillón, hecha un bollito y con mi cabeza sobre su pecho. Me abrazó con fuerza pero con dulzura a la vez con su brazo derecho, comenzó a acariciar con suavidad mi pelo y mi espalda. Era increíble lo bien que me hacía sentir estar así, en sus brazos, en mi lugar) Odio que sepas cómo tranquilizarme, odio no poder vivir sin vos. Odio necesitarte siempre. (Dije con furia)
Pedro- Y yo me odio por lo que te dije. Por lo que pensé.
Paula- No hables más, por favor. (Dije cerrando mis ojos e intentando olvidar todo, intentando serenarme. Y así estuvimos por un largo rato hasta que por fin mi respiración se normalizó, y mis lágrimas ya eran más espaciadas)
Pedro- Estás hirviendo Pau… ¿Tenes fiebre?
Paula- Puede ser, sabes que somatizo todo.
Pedro- ¿No queres tomar un ibuprofeno?
Paula- No, ahora no…
Pedro- ¿Y a vos te pasa algo más Pau?
Paula- Y odio que me conozcas tanto. (Dije sonriendo y secando mis lágrimas) Desaprobé los 4 parciales que di esta semana. (Suspiré) Y extraño demasiado a mis viejos y a mis hermanos. Pero te juro que estar así con vos es lo que más me duele. (Me incorporé a la situación)
Pedro- Decime que puedo hacer para revertir todo esto.
Paula- Si lo supiera te lo diría, porque no soporto más esta situación. Te extraño y te necesito todo el tiempo. Necesito que todo vuelva a ser como antes, solo vos y yo. Solo lo que nos une, sin que nos importe más nada. Sin que haya terceros.
Me agarró por la cintura, y antes de que pueda reaccionar unió sus labios a los míos. No podía negarme, era lo que necesitaba, volver a sentir el exquisito sabor de sus besos. Volver a sentirlo.
Sentir que nada entre nosotros había cambiado, que nada se había roto.
Pero me separé, llorando y salí corriendo, para encerrarme en mi cuarto. No me iba a convencer con un simple beso, me lastimó, y demasiado.
Hace semanas que lloro todos los días por él, porque desconfió de mí. No lo iba a perdonar con un simple beso.
Pedro- (Intentó abrir la puerta) Pau, abrime, dale.
Paula- Andate Pedro. Quiero estar sola.
Pedro- No seas pendeja, no vamos a arreglar nada si nos seguimos peleando o evitando.
Paula- Pero tampoco vas a arreglar todo el daño que me hiciste con un beso Pedro. Ya no soy la misma boluda de antes.
Pedro- ¿Podes abrir la puerta? (Abrí la puerta y me senté en la cama) ¿Podes tranquilizarte y dejar de llorar un poco? No sé por qué me hago la idea de que estás así hace una semana, o más…
Paula- Porque me conoces.
Pedro- (Acarició mi mejilla) No quiero que hablemos así…
Paula- No puedo tranquilizarme, al menos hasta que no arreglemos algo.
Pedro- ¿No queres que hablemos mañana?
Paula- No, mientras más tiempo pase va a ser peor… Ya vengo. (Me levanté y me fui al baño. Lavémi cara reiteradas veces con agua helada, intentando serenarme. Me sequé con una toalla, presionándola contra mi cara y descargando todo lo que tenía adentro en un grito para salir y por fin, hablar con él. Hablar de verdad)
Pedro- Pau, ya sé que tuve una actitud de mierda, y que fui un pelotudo en creer en esa mina antes que creer en vos. No sé porque me cegué así, y lo que más me duele de todo esto, más que estar a punto de perderte es todo el daño que te hice, o que te sigo haciendo, te juro que no hay nada que soporte menos en el mundo que verte llorar, y si es por mi culpa me parte el alma. Y no sé qué hacer para remediarlo. Sé que un simple perdón no sirve…
Paula- Vos ponete en mi lugar, y pensa que hubiese pasado si yo desconfiaba en vos. ¿Me perdonarías con un perdón?
Pedro- No, y no te juzgo por eso. Pero necesito saber qué hacer para recuperarte, no me perdonaría nunca el perderte.
Paula- Y yo no me perdonaría nunca, el no perdonarte. Pero ahora no puedo…
Pedro- Está bien, te entiendo. Pero al menos déjame quedarme con vos un rato.
Paula- Si no me besas de prepo como recién.
Pedro- Perdón, pensé que así podía arreglar algo.
Paula- Te juro que quisiera poder decirte que ya está, pero… (Volví a angustiarme)
Pedro- Tranquila… (Tomó mi mano) Te entiendo. (Silencio bastante incómodo) ¿Queres que cenemos?
Paula- No me pasa ni una miga de pan. Quiero dormir. ¿Te enojas?
Pedro- ¿Me puedo quedar con vos?
Paula- Mmm…
Pedro- Hey, tranquila. No va a pasar nada. (Yo no dije nada y me saqué las zapatillas, para acostarme) ¿No queres cambiarte?
Paula- No, así estoy bien.
Pedro- No me molesta salir.
Paula- Si me das tiempo para pensar te digo que te vayas.
Pedro- Bueno, está bien. Pero no vas a dormir así de desabrigada teniendo fiebre. (Buscó una manta en mi placard y me tapó)
Paula- Gracias… (Me acurruqué y cerré mis ojos)
Pedro- ¿No queres un ibuprofeno? Te va hacer bien Pau.
Paula- (Suspiré) Mmm… Bueno.
Pedro- Y mientras te cambias y te metes en la cama. Dale.
Me cambie y él me trajo un ibuprofeno junto con un vaso de agua. Lo tome y me metí en la cama.
Pedro- ¿Te enojas si duermo en el otro cuarto?
Paula- ¿Te enojas si te pido que duermas conmigo? (Dije algo tímida y él sonrió)
Pedro- Nunca me enojaría. (Besó mi frente y se quitó sus zapatillas)
Paula- ¿Vos no queres cenar? Hay pizza en la heladera.
Pedro- No, estoy bien. (Se metió en la cama, a mi lado y esperé algunos segundos pero él no se movió)
Paula- Pedro, si te pedí que te acuestes conmigo no era para que te quedes en la otra punta.
Pedro- No quiero que reacciones como hace un rato. (Dijo algo divertido y yo sonreí)
Paula- Necesito que me abraces. Ya sé que soy una histérica, no me lo digas. (Y reímos)
Pedro- Un poquito… (Me abrazó haciéndome cucharita)
Paula- Extrañaba sentirte así de cerca.
Pedro- Descansa Pau… (Él beso mi cuello) Te amo.
Paula- Te amo. (Dije con mis ojos llenos de lágrimas)
Me desperté, no sé a qué hora, no sé cuánto tiempo después. Pero lo hice sobre su pecho. Él me abrazaba, yo lo abrazaba. Suspiré, ese era mi lugar, y no me importaba más nada.
Yo lo amo, y sé que él a mí, a pesar de todo. No podría echar a perder todo lo nuestro por esto, que si bien me dolió fue un error, y todas las personas los cometemos.
El amor que nos une va más allá de todo. Él me hace sentir viva, y eso es algo que nunca va a cambiar.
Después de un rato sentí un cambio en su respiración, dejo de ser pesada. Se había despertado.
Paula- Pepe… (Suspiré) ¿Te desperté? Perdón.
Pedro- No, no sé por qué me desperté. ¿Estás bien? ¿Te sentís mejor? Tenes la voz… rara.
Paula- Estoy dormida. (Dije riendo) Pero pensé, mucho… (Me senté a su lado, y él hizo lo mismo) Y no da que sigamos así, me dolió que hayas desconfiado de mí. Pero todas las personas cometemos errores, es parte de nosotros… y no dudo del amor que nos tenemos. No puedo vivir sin vos Pedro, sos vital para mí. Vos me haces sentir viva. (Pasaron algunos segundos en silencio) Sí, decime que soy una pendeja histérica. (Dije riendo y él también rio)
Pedro- Pero te amo así… ¿En serio me perdonas?
Paula- Sí, si no lo hago hoy lo voy a hacer en una semana, sé que lo que nos une es más fuerte que todo. (Nos sonreímos y nos besamos) Te amo mucho gordito.
Pedro- (Sonrió) Te amo, y gracias. (Volvimos a besarnos y terminamos acostados, sin separar nuestros labios)
Paula- Te extraño, te necesito. (Indirecta muy directa, ya que él me comprendió al instante y comenzó a bajar con sus besos por mi cuello y por fin, después de mucho tiempo volvimos a ser uno. Mi corazón volvió a sonreír)
Mi familia hacía casi un mes que se había ido a vivir a La Pampa por un trabajo de papá, con mis hermanos ya que eran menores, pero yo me quedé en Buenos Aires, por mi carrera y por mi novio.
Mi carrera iba de mal en peor y ni hablar de la relación con Pedro.
Había desaprobado los últimos 4 parciales que di, y sé que fue por mi culpa, porque no pude prepararlos, porque la angustia convive conmigo, y no puedo controlarla.
No sé hace cuantas horas que estaba llorando, pero necesitaba hacerlo, necesitaba sacar afuera toda la mierda que tenía acumulada.
Hacía casi una semana que no sabía nada de Pedro, y eso era algo que más que hacerme mal, me partía al medio.
Por fin me decidí a levantarme y al verme al espejo sinceramente me asusté de mi aspecto, me duché, disimulando mis infinitas lágrimas con las lágrimas de agua que caían sobre mi cabeza.
Me cambié y me hice un rodete, de lo que menos tenía ganas era de peinarme.
Me dirigí a la cocina para tomar un poco de agua cuando el sonido del timbre me descolocó.
Me acerqué a la puerta y miré por el ojo de la cerradura. Pedro. ¿Qué hacía acá?
Paula- Si viniste a pelearte, ni te gastes. No te voy a abrir. (Dije en medio de lágrimas)
Pedro- Estás llorando Paula. ¿Me abrís? Por favor.
Paula- Me gritas y te echo. (Abrí la puerta y me dirigí al living) Al fin se dignó a aparecer el señorito…
Pedro- ¿Qué? ¿La única que tiene derecho de enojarse sos vos? ¿Yo no?
Paula- Que me enoje no quiere decir que no sienta más nada por vos Pedro, y fue horrible estar una semana sin saber nada de vos. (Me deje caer en el sillón)
Pedro- Digamos que tampoco me estás recibiendo demasiado bien como para que yo tenga ganas de venir.
Paula- ¿Cómo queres que te trate después de todo lo que me dijiste Pedro? (Dije con bronca y él bajo su mirada)
Pedro- Tampoco hice todo yo Paula.
Paula- Obvio que no, las relaciones siempre son de a dos.
Pedro- Entonces no me eches toda la culpa a mí. (Se sentó a mi lado)
Paula- Vos empezaste con todo. ¿Qué yo te metí los cuernos? Pedro. ¿Vos me estás jodiendo? ¿En serio me crees capaz de algo así? Hubiese jurado que me conocías. (Sequé mis lágrimas) Pedro… (Suspiré) Yo te amo y estoy segura de que sos el hombre y el amor de mi vida. Nunca podría serte infiel, nunca. Y que pienses eso de mí me duele muchísimo.
Pedro- Perdóname, no sé porque lo creí, estaba cegado por esa pendeja de mierda.
Paula- ¿Y elegiste confiar en esa pendeja en vez de en tu novia?
Pedro- Fui un tarado, y lo sigo siendo.
Paula- Te juro que intentó entenderte y no puedo, es imposible.
Pedro- Perdoname, te juro que no sé qué decirte.
Paula- No vas a arreglar nada con palabras. Ojala todo se sanará con un simple perdón. (Y escondí mi cara en mis rodillas, llorando cada vez más. Sentí su mano sobre mi espalda, intentando contenerme y en ese momento me di cuenta de cuánto había extrañado el contacto de su piel)
Pedro- ¿Puedo darte un abrazo?
Paula- Por favor. (Dije abatida y él me abrazó con cuidado, sobre su pecho, yo me acomodé en el sillón, hecha un bollito y con mi cabeza sobre su pecho. Me abrazó con fuerza pero con dulzura a la vez con su brazo derecho, comenzó a acariciar con suavidad mi pelo y mi espalda. Era increíble lo bien que me hacía sentir estar así, en sus brazos, en mi lugar) Odio que sepas cómo tranquilizarme, odio no poder vivir sin vos. Odio necesitarte siempre. (Dije con furia)
Pedro- Y yo me odio por lo que te dije. Por lo que pensé.
Paula- No hables más, por favor. (Dije cerrando mis ojos e intentando olvidar todo, intentando serenarme. Y así estuvimos por un largo rato hasta que por fin mi respiración se normalizó, y mis lágrimas ya eran más espaciadas)
Pedro- Estás hirviendo Pau… ¿Tenes fiebre?
Paula- Puede ser, sabes que somatizo todo.
Pedro- ¿No queres tomar un ibuprofeno?
Paula- No, ahora no…
Pedro- ¿Y a vos te pasa algo más Pau?
Paula- Y odio que me conozcas tanto. (Dije sonriendo y secando mis lágrimas) Desaprobé los 4 parciales que di esta semana. (Suspiré) Y extraño demasiado a mis viejos y a mis hermanos. Pero te juro que estar así con vos es lo que más me duele. (Me incorporé a la situación)
Pedro- Decime que puedo hacer para revertir todo esto.
Paula- Si lo supiera te lo diría, porque no soporto más esta situación. Te extraño y te necesito todo el tiempo. Necesito que todo vuelva a ser como antes, solo vos y yo. Solo lo que nos une, sin que nos importe más nada. Sin que haya terceros.
Me agarró por la cintura, y antes de que pueda reaccionar unió sus labios a los míos. No podía negarme, era lo que necesitaba, volver a sentir el exquisito sabor de sus besos. Volver a sentirlo.
Sentir que nada entre nosotros había cambiado, que nada se había roto.
Pero me separé, llorando y salí corriendo, para encerrarme en mi cuarto. No me iba a convencer con un simple beso, me lastimó, y demasiado.
Hace semanas que lloro todos los días por él, porque desconfió de mí. No lo iba a perdonar con un simple beso.
Pedro- (Intentó abrir la puerta) Pau, abrime, dale.
Paula- Andate Pedro. Quiero estar sola.
Pedro- No seas pendeja, no vamos a arreglar nada si nos seguimos peleando o evitando.
Paula- Pero tampoco vas a arreglar todo el daño que me hiciste con un beso Pedro. Ya no soy la misma boluda de antes.
Pedro- ¿Podes abrir la puerta? (Abrí la puerta y me senté en la cama) ¿Podes tranquilizarte y dejar de llorar un poco? No sé por qué me hago la idea de que estás así hace una semana, o más…
Paula- Porque me conoces.
Pedro- (Acarició mi mejilla) No quiero que hablemos así…
Paula- No puedo tranquilizarme, al menos hasta que no arreglemos algo.
Pedro- ¿No queres que hablemos mañana?
Paula- No, mientras más tiempo pase va a ser peor… Ya vengo. (Me levanté y me fui al baño. Lavémi cara reiteradas veces con agua helada, intentando serenarme. Me sequé con una toalla, presionándola contra mi cara y descargando todo lo que tenía adentro en un grito para salir y por fin, hablar con él. Hablar de verdad)
Pedro- Pau, ya sé que tuve una actitud de mierda, y que fui un pelotudo en creer en esa mina antes que creer en vos. No sé porque me cegué así, y lo que más me duele de todo esto, más que estar a punto de perderte es todo el daño que te hice, o que te sigo haciendo, te juro que no hay nada que soporte menos en el mundo que verte llorar, y si es por mi culpa me parte el alma. Y no sé qué hacer para remediarlo. Sé que un simple perdón no sirve…
Paula- Vos ponete en mi lugar, y pensa que hubiese pasado si yo desconfiaba en vos. ¿Me perdonarías con un perdón?
Pedro- No, y no te juzgo por eso. Pero necesito saber qué hacer para recuperarte, no me perdonaría nunca el perderte.
Paula- Y yo no me perdonaría nunca, el no perdonarte. Pero ahora no puedo…
Pedro- Está bien, te entiendo. Pero al menos déjame quedarme con vos un rato.
Paula- Si no me besas de prepo como recién.
Pedro- Perdón, pensé que así podía arreglar algo.
Paula- Te juro que quisiera poder decirte que ya está, pero… (Volví a angustiarme)
Pedro- Tranquila… (Tomó mi mano) Te entiendo. (Silencio bastante incómodo) ¿Queres que cenemos?
Paula- No me pasa ni una miga de pan. Quiero dormir. ¿Te enojas?
Pedro- ¿Me puedo quedar con vos?
Paula- Mmm…
Pedro- Hey, tranquila. No va a pasar nada. (Yo no dije nada y me saqué las zapatillas, para acostarme) ¿No queres cambiarte?
Paula- No, así estoy bien.
Pedro- No me molesta salir.
Paula- Si me das tiempo para pensar te digo que te vayas.
Pedro- Bueno, está bien. Pero no vas a dormir así de desabrigada teniendo fiebre. (Buscó una manta en mi placard y me tapó)
Paula- Gracias… (Me acurruqué y cerré mis ojos)
Pedro- ¿No queres un ibuprofeno? Te va hacer bien Pau.
Paula- (Suspiré) Mmm… Bueno.
Pedro- Y mientras te cambias y te metes en la cama. Dale.
Me cambie y él me trajo un ibuprofeno junto con un vaso de agua. Lo tome y me metí en la cama.
Pedro- ¿Te enojas si duermo en el otro cuarto?
Paula- ¿Te enojas si te pido que duermas conmigo? (Dije algo tímida y él sonrió)
Pedro- Nunca me enojaría. (Besó mi frente y se quitó sus zapatillas)
Paula- ¿Vos no queres cenar? Hay pizza en la heladera.
Pedro- No, estoy bien. (Se metió en la cama, a mi lado y esperé algunos segundos pero él no se movió)
Paula- Pedro, si te pedí que te acuestes conmigo no era para que te quedes en la otra punta.
Pedro- No quiero que reacciones como hace un rato. (Dijo algo divertido y yo sonreí)
Paula- Necesito que me abraces. Ya sé que soy una histérica, no me lo digas. (Y reímos)
Pedro- Un poquito… (Me abrazó haciéndome cucharita)
Paula- Extrañaba sentirte así de cerca.
Pedro- Descansa Pau… (Él beso mi cuello) Te amo.
Paula- Te amo. (Dije con mis ojos llenos de lágrimas)
Me desperté, no sé a qué hora, no sé cuánto tiempo después. Pero lo hice sobre su pecho. Él me abrazaba, yo lo abrazaba. Suspiré, ese era mi lugar, y no me importaba más nada.
Yo lo amo, y sé que él a mí, a pesar de todo. No podría echar a perder todo lo nuestro por esto, que si bien me dolió fue un error, y todas las personas los cometemos.
El amor que nos une va más allá de todo. Él me hace sentir viva, y eso es algo que nunca va a cambiar.
Después de un rato sentí un cambio en su respiración, dejo de ser pesada. Se había despertado.
Paula- Pepe… (Suspiré) ¿Te desperté? Perdón.
Pedro- No, no sé por qué me desperté. ¿Estás bien? ¿Te sentís mejor? Tenes la voz… rara.
Paula- Estoy dormida. (Dije riendo) Pero pensé, mucho… (Me senté a su lado, y él hizo lo mismo) Y no da que sigamos así, me dolió que hayas desconfiado de mí. Pero todas las personas cometemos errores, es parte de nosotros… y no dudo del amor que nos tenemos. No puedo vivir sin vos Pedro, sos vital para mí. Vos me haces sentir viva. (Pasaron algunos segundos en silencio) Sí, decime que soy una pendeja histérica. (Dije riendo y él también rio)
Pedro- Pero te amo así… ¿En serio me perdonas?
Paula- Sí, si no lo hago hoy lo voy a hacer en una semana, sé que lo que nos une es más fuerte que todo. (Nos sonreímos y nos besamos) Te amo mucho gordito.
Pedro- (Sonrió) Te amo, y gracias. (Volvimos a besarnos y terminamos acostados, sin separar nuestros labios)
Paula- Te extraño, te necesito. (Indirecta muy directa, ya que él me comprendió al instante y comenzó a bajar con sus besos por mi cuello y por fin, después de mucho tiempo volvimos a ser uno. Mi corazón volvió a sonreír)
Los opuestos se atraen.
Dicen que los
puntos opuestos se atraen, que se complementan… pero, cuando son tan opuestos.
¿Es posible?
Él, Pedro Alfonso. El típico flaco ganador y canchero, aquel por el cual mueren todas las chicas de la escuela…
Ella, Paula Chaves. La alumna más aplicada de su curso, aquella que todos los días luce igual, sin importarle si se ve bien o no. Aquella chica tímida, que nadie conoce.
Llegó a la
escuela y se sentó en aquel primer banco de la punta, como todas las mañanas.
Sin saludar a nadie, y sin llevarle el apunte a nadie se dejó caer en la silla
y escondió su cara en sus brazos que estaban apoyados en el banco. ¡Moría de
sueño! Claro, no había dormido casi nada, si había pasado toda la noche
llorando. La separación de sus padres era algo que la angustiaba, demasiado y
el hecho de no tener con quien descargarse provocaba que llore todas las
noches, a escondidas del mundo.
Escuchaba el bullicio constante de sus compañeros (Sí, porque era constante, tanto a las siete de la mañana como a las dos de la tarde) la preceptora entró y cada uno seguía en la suya hasta que, como siempre, Cari (la preceptora) comenzó a los gritos y todos se callaron, al menos por algunos segundos. Pasó lista y les comunicó que la profesora de la primera hora faltaría.
¡Bingo! Pensó Paula, su cabeza seguiría pensando, y no sabría cómo ocultar sus lágrimas.
Busco los auriculares en su mochila y los enchufo a su celular, puso play a su cantante favorito. Axel.
Paso la hora entera allí, escondiendo su cara en sus brazos, o más bien, sus lágrimas, mientras escuchaba las bonitas letras de aquel cantante.
Salió al recreo, pasando desapercibida, como estaba acostumbrada y camino por el parque sin desconectarte se sus auriculares, aunque hacía algo bastante de frío.
La mañana pasó y su cabeza explotaba. ¿Lo peor? Todavía le faltaba la clase de gimnasia, pero cuando el aula se vació no logró contener sus lágrimas y se largó a llorar desconsoladamente.
Lo hacía sentada en el suelo, bajo la ventana… Hasta que se sorprendió al ver entrar al chico más popular de su curso (Y hasta de la escuela) frente a ella.
Pedro- Perdón… me olvidé el celu. (Lo buscó y se acercó a ella) ¿Estás bien?
Paula- Sí, sí.
Pedro- Estás llorando…
Paula- Pero estoy bien.
Pedro- ¿Y lloras así por qué estás bien? (Paula rio, estaba demasiado sorprendida al ver que aquel chico se preocupaba por ella. Pero no iba a hablar con él para que después se ría de ella, asique se paró, agarrando sus cosas. Él también lo hizo) ¿Te vas?
Paula- Tengo gimnasia.
Pedro- Pero mira como estás…
Paula- Gracias por preocuparte, pero no confío en vos…
Pedro- Esta bien, sé que te di motivos para que no lo hagas.
¿Qué acababa de pasar? ¿El chico más popular de la escuela se había preocupado por la ‘nerd’?
Al día siguiente, ni bien Paula entró al aula, Pedro se acercó a ella, preguntándole si estaba mejor. Ella atinó a responder afirmando con su cabeza, y sin decir más nada se fue a su banco, al de siempre.
Pedro- ¿Puedo sentarme con vos?
Paula- ¿Vos me estás hablando en serio?
Pedro- Sí…
Paula- No pienso pasarte nada en la prueba…
Pedro- ¿Hoy hay prueba? (Dijo sorprendido)
Paula- Sí, de matemática.
Pedro- Na, es imposible que apruebe. Ni con ayuda. (Reímos)
Tomas- ¡Pedro! ¿Qué haces hablando con la nerda? (Paula revoleó sus ojos y respiro hondo, para no contestarle mal)
Pedro- (Ignorando a su amigo) ¿Puedo o no?
Paula- Mmm… bueno. (Dijo algo nerviosa y dudosa. Pedro fue a buscar sus cosas y se sentó allí, a su lado. Y de repente, todos empezaron a reír y Paula se puso mal) Volvé a tu lugar. (Dijo seca)
Pedro- ¿Por qué?
Paula- Porque escucha a tus amigos… no me gusta esta situación, no vas a hacer que tus amigos se enojen con vos por mí, y además… No me hacen sentir bien.
Él se dio vuelta y preguntó.
Pedro- ¿De qué se ríen tanto? (Y todos, de pronto, se callaron) Alguien que me responda.
Lucía- Pedro, osea. ¡Hello! Te estás sentando con la nerd. Vos.
Pedro- ¿Y? ¿Acaso no es una persona como todos nosotros?
Paula- No hace falta que me defiendas.
Pedro- Pero quiero decir algo. ¿Saben qué? Ustedes, todos ustedes se sienten muy capitos por vivir burlándose de ella, pero no lo son.
Tomas- Pedro. ¡Cómo si vos no lo hubieses hecho!
Pedro- Nombrame una vez que lo haya hecho y te juro que me callo. (Y dejo sin respuesta alguna a su amigo) ¿Ven? ¿Qué ganan haciéndola sentir mal? ¿Qué necesidad tienen de hacerlo?
Paula- Basta Pedro, gracias, pero basta. No es necesario.
Pedro- Sí que es necesario Paula. (Se paró y yo lo hice al lado suyo) ¿Saben qué? Ella es una persona como todos ustedes, y no tiene derecho a bancarse todas las forradas que le hicieron.
Estaba mirando mi inicio en Facebook cuando vi que una de mis compañeras había compartido un tweet suyo, en su muro.
“Gorda de mierda, hacele un favor a tu curso y comprate un pantalón que te quede bien”
Frase acompañada por una foto mía, o de mi cintura, donde se me veía un poco la bombacha. ¿Me vas a decir que nunca te pasó?
Mis ojos se empaparon en lágrimas de un segundo al otro. ¿Cómo podía ser tan forra? ¿Cómo podía divertirse jodiendo a los demás?
Las lágrimas no dejaban de empapar mis mejillas, y estas se acrecentaron al leer los comentarios que hicieron de aquel tweet. Decidí cerrar la notebook antes de seguir haciéndome mierda y me deje caer vencida en la cama. No entendía por qué tanta maldad. ¿Cómo la miraría el lunes a la cara?
Al día siguiente, volví a entrar en Facebook y note que había borrado la publicación. ¿Lo habría hecho a propósito para que lo vea?
Llegar a la escuela, sin ganas de entrar a aquel lugar (como todos los días) y notar que no había nadie en curso. Seguro organizaron un faltazo y no me avisaron, pensé, asique prendí la luz y pude notar como mi banco estaba lleno de cartelitos con palabras horribles… “Gorda” “Puta” “Nerda” “Narigona” y de repente escuche las carcajadas de todos menos de Pedro, que me miró con compasión.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y salí corriendo del aula.
Encontrar todas desordenadas mis cosas…
Que me hayan robado el celular y lo hayan metido adentro de un forro…
Que se acuerden solo de mi cuando necesitan una nota, cuando necesitan salvar una materia.
Paula- (Tomé aire y fuerzas para hablar) Si ustedes hubiesen sentido un poco, solo un poco de lo que yo sentí. Si hubiesen llorado la mitad de las lágrimas que yo lloré… Podrían sentir la mierda que siento todos los días cuando entro acá. (Sequé mis lágrimas) Es algo que no le deseo a nadie, agredir constantemente y gratuitamente por ¿Diversión? ¿Por qué carajo no buscan otra cosa para divertirse?
Y por primera vez los deje a todos callados y en ese momento entró la profesora y le pedí por favor de salir del aula, y ella lo hizo conmigo. Le conté todo lo que había ocurrido y vinieron a hablar hasta los directores, ya que nunca me había animado a contar nada.
Esa tarde, cuando salíamos de la escuela…
Pedro- Pau. ¿Tenes algo que hacer? (Negué con mi cabeza) ¿Queres ir a tomar un helado a la plaza?
Paula- Mmm… bueno, dale.
Emprendimos el camino a la plaza, compramos un cuarto de helado para cada uno en la heladería de enfrente y nos sentamos debajo de un árbol y después de tener una charla bastante divertida comiendo el helado necesite agradecerle lo que había hecho por mí.
Paula- Gracias por lo de hoy, en serio. Nunca me hubiese animado sola.
Pedro- No tenes nada que agradecer, nunca deberías haber pasado todo lo que pasaste. Mira, yo no sé qué visión tenes de mí, supongo que la que tienen todos, pero yo no soy tan así, y te juro que más de una vez intenté pararlos, puede que sea un pendejo al que nada le importa y un vago de mierda, pero no tengo un corazón de piedra, y sé que todo lo que hicieron te dolió, y también sé que no te lo mereces.
Paula- Igual, quédate tranquilo que yo no pienso nada sobre vos, porque no te conozco. Y dicen que no hay que juzgar a los libros por sus tapas.
Pedro- Pero sí por sus páginas…
Paula- Supongo.
Pedro- (Tomó mi mano y beso mi mejilla, provocando que me sonroje y que mis mejillas se tornen algo rosadas, o rojas, más que un tomate) ¿Y no tenes ganas de conocer las páginas de este libro?
Paula- (Sonreí, siempre hubo algo de él que me atrajo, y quizás conocerlo sería… por primera vez darle una oportunidad al amor) Si vos me dejas leerlas… (Nos sonreímos y se acercó a mí, corriendo el pelo de mi cara)
Pedro- Te quiero Pau, de verdad. (Y chocó su nariz con la mía, haciendo que un torbellino de mariposas invada mí estómago, el cual se convirtió en un torbellino de todo tipo de animales que andan por el aire en el instante que sus labios se unieron a los míos, en un beso hermoso, perfecto. En mi primer beso. Nos separamos y nos sonreímos, pero me daba vergüenza, asique escondí mi cara en su hombro y él me abrazo)
Paula- Gracias…
Pedro- ¿Por qué?
Paula- Por ser mi primer beso.
Escuchaba el bullicio constante de sus compañeros (Sí, porque era constante, tanto a las siete de la mañana como a las dos de la tarde) la preceptora entró y cada uno seguía en la suya hasta que, como siempre, Cari (la preceptora) comenzó a los gritos y todos se callaron, al menos por algunos segundos. Pasó lista y les comunicó que la profesora de la primera hora faltaría.
¡Bingo! Pensó Paula, su cabeza seguiría pensando, y no sabría cómo ocultar sus lágrimas.
Busco los auriculares en su mochila y los enchufo a su celular, puso play a su cantante favorito. Axel.
Paso la hora entera allí, escondiendo su cara en sus brazos, o más bien, sus lágrimas, mientras escuchaba las bonitas letras de aquel cantante.
Salió al recreo, pasando desapercibida, como estaba acostumbrada y camino por el parque sin desconectarte se sus auriculares, aunque hacía algo bastante de frío.
La mañana pasó y su cabeza explotaba. ¿Lo peor? Todavía le faltaba la clase de gimnasia, pero cuando el aula se vació no logró contener sus lágrimas y se largó a llorar desconsoladamente.
Lo hacía sentada en el suelo, bajo la ventana… Hasta que se sorprendió al ver entrar al chico más popular de su curso (Y hasta de la escuela) frente a ella.
Pedro- Perdón… me olvidé el celu. (Lo buscó y se acercó a ella) ¿Estás bien?
Paula- Sí, sí.
Pedro- Estás llorando…
Paula- Pero estoy bien.
Pedro- ¿Y lloras así por qué estás bien? (Paula rio, estaba demasiado sorprendida al ver que aquel chico se preocupaba por ella. Pero no iba a hablar con él para que después se ría de ella, asique se paró, agarrando sus cosas. Él también lo hizo) ¿Te vas?
Paula- Tengo gimnasia.
Pedro- Pero mira como estás…
Paula- Gracias por preocuparte, pero no confío en vos…
Pedro- Esta bien, sé que te di motivos para que no lo hagas.
¿Qué acababa de pasar? ¿El chico más popular de la escuela se había preocupado por la ‘nerd’?
Al día siguiente, ni bien Paula entró al aula, Pedro se acercó a ella, preguntándole si estaba mejor. Ella atinó a responder afirmando con su cabeza, y sin decir más nada se fue a su banco, al de siempre.
Pedro- ¿Puedo sentarme con vos?
Paula- ¿Vos me estás hablando en serio?
Pedro- Sí…
Paula- No pienso pasarte nada en la prueba…
Pedro- ¿Hoy hay prueba? (Dijo sorprendido)
Paula- Sí, de matemática.
Pedro- Na, es imposible que apruebe. Ni con ayuda. (Reímos)
Tomas- ¡Pedro! ¿Qué haces hablando con la nerda? (Paula revoleó sus ojos y respiro hondo, para no contestarle mal)
Pedro- (Ignorando a su amigo) ¿Puedo o no?
Paula- Mmm… bueno. (Dijo algo nerviosa y dudosa. Pedro fue a buscar sus cosas y se sentó allí, a su lado. Y de repente, todos empezaron a reír y Paula se puso mal) Volvé a tu lugar. (Dijo seca)
Pedro- ¿Por qué?
Paula- Porque escucha a tus amigos… no me gusta esta situación, no vas a hacer que tus amigos se enojen con vos por mí, y además… No me hacen sentir bien.
Él se dio vuelta y preguntó.
Pedro- ¿De qué se ríen tanto? (Y todos, de pronto, se callaron) Alguien que me responda.
Lucía- Pedro, osea. ¡Hello! Te estás sentando con la nerd. Vos.
Pedro- ¿Y? ¿Acaso no es una persona como todos nosotros?
Paula- No hace falta que me defiendas.
Pedro- Pero quiero decir algo. ¿Saben qué? Ustedes, todos ustedes se sienten muy capitos por vivir burlándose de ella, pero no lo son.
Tomas- Pedro. ¡Cómo si vos no lo hubieses hecho!
Pedro- Nombrame una vez que lo haya hecho y te juro que me callo. (Y dejo sin respuesta alguna a su amigo) ¿Ven? ¿Qué ganan haciéndola sentir mal? ¿Qué necesidad tienen de hacerlo?
Paula- Basta Pedro, gracias, pero basta. No es necesario.
Pedro- Sí que es necesario Paula. (Se paró y yo lo hice al lado suyo) ¿Saben qué? Ella es una persona como todos ustedes, y no tiene derecho a bancarse todas las forradas que le hicieron.
Estaba mirando mi inicio en Facebook cuando vi que una de mis compañeras había compartido un tweet suyo, en su muro.
“Gorda de mierda, hacele un favor a tu curso y comprate un pantalón que te quede bien”
Frase acompañada por una foto mía, o de mi cintura, donde se me veía un poco la bombacha. ¿Me vas a decir que nunca te pasó?
Mis ojos se empaparon en lágrimas de un segundo al otro. ¿Cómo podía ser tan forra? ¿Cómo podía divertirse jodiendo a los demás?
Las lágrimas no dejaban de empapar mis mejillas, y estas se acrecentaron al leer los comentarios que hicieron de aquel tweet. Decidí cerrar la notebook antes de seguir haciéndome mierda y me deje caer vencida en la cama. No entendía por qué tanta maldad. ¿Cómo la miraría el lunes a la cara?
Al día siguiente, volví a entrar en Facebook y note que había borrado la publicación. ¿Lo habría hecho a propósito para que lo vea?
Llegar a la escuela, sin ganas de entrar a aquel lugar (como todos los días) y notar que no había nadie en curso. Seguro organizaron un faltazo y no me avisaron, pensé, asique prendí la luz y pude notar como mi banco estaba lleno de cartelitos con palabras horribles… “Gorda” “Puta” “Nerda” “Narigona” y de repente escuche las carcajadas de todos menos de Pedro, que me miró con compasión.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y salí corriendo del aula.
Encontrar todas desordenadas mis cosas…
Que me hayan robado el celular y lo hayan metido adentro de un forro…
Que se acuerden solo de mi cuando necesitan una nota, cuando necesitan salvar una materia.
Paula- (Tomé aire y fuerzas para hablar) Si ustedes hubiesen sentido un poco, solo un poco de lo que yo sentí. Si hubiesen llorado la mitad de las lágrimas que yo lloré… Podrían sentir la mierda que siento todos los días cuando entro acá. (Sequé mis lágrimas) Es algo que no le deseo a nadie, agredir constantemente y gratuitamente por ¿Diversión? ¿Por qué carajo no buscan otra cosa para divertirse?
Y por primera vez los deje a todos callados y en ese momento entró la profesora y le pedí por favor de salir del aula, y ella lo hizo conmigo. Le conté todo lo que había ocurrido y vinieron a hablar hasta los directores, ya que nunca me había animado a contar nada.
Esa tarde, cuando salíamos de la escuela…
Pedro- Pau. ¿Tenes algo que hacer? (Negué con mi cabeza) ¿Queres ir a tomar un helado a la plaza?
Paula- Mmm… bueno, dale.
Emprendimos el camino a la plaza, compramos un cuarto de helado para cada uno en la heladería de enfrente y nos sentamos debajo de un árbol y después de tener una charla bastante divertida comiendo el helado necesite agradecerle lo que había hecho por mí.
Paula- Gracias por lo de hoy, en serio. Nunca me hubiese animado sola.
Pedro- No tenes nada que agradecer, nunca deberías haber pasado todo lo que pasaste. Mira, yo no sé qué visión tenes de mí, supongo que la que tienen todos, pero yo no soy tan así, y te juro que más de una vez intenté pararlos, puede que sea un pendejo al que nada le importa y un vago de mierda, pero no tengo un corazón de piedra, y sé que todo lo que hicieron te dolió, y también sé que no te lo mereces.
Paula- Igual, quédate tranquilo que yo no pienso nada sobre vos, porque no te conozco. Y dicen que no hay que juzgar a los libros por sus tapas.
Pedro- Pero sí por sus páginas…
Paula- Supongo.
Pedro- (Tomó mi mano y beso mi mejilla, provocando que me sonroje y que mis mejillas se tornen algo rosadas, o rojas, más que un tomate) ¿Y no tenes ganas de conocer las páginas de este libro?
Paula- (Sonreí, siempre hubo algo de él que me atrajo, y quizás conocerlo sería… por primera vez darle una oportunidad al amor) Si vos me dejas leerlas… (Nos sonreímos y se acercó a mí, corriendo el pelo de mi cara)
Pedro- Te quiero Pau, de verdad. (Y chocó su nariz con la mía, haciendo que un torbellino de mariposas invada mí estómago, el cual se convirtió en un torbellino de todo tipo de animales que andan por el aire en el instante que sus labios se unieron a los míos, en un beso hermoso, perfecto. En mi primer beso. Nos separamos y nos sonreímos, pero me daba vergüenza, asique escondí mi cara en su hombro y él me abrazo)
Paula- Gracias…
Pedro- ¿Por qué?
Paula- Por ser mi primer beso.
Mi otra vida.
Hace
algunos meses que conocí a Pedro, y hace algunos días que quiere venir a casa,
y ese es el problema. Mi casa, si es que a eso se le puede llamar casa. Desde
que mis viejos se fueron todo en mi vida se derrumbó, mi casa, me da vergüenza,
me da vergüenza vivir así, tener una vida tan de mierda. Y me da miedo
mostrarle mi lado más vulnerable, porque él fue lo único lindo que me paso en
este último tiempo, y no quiero perderlo... No podría sin él.
Me llegó un mensaje a mi celular:
‘Pau, nos vemos en la plaza? En media hora’
‘Dale Pepe, nos vemos ahí’
En la plaza… me sorprendiste abrazándome por la espalda. No sé bien que somos, no somos novios, creo. Pero me haces tan bien Pepe.
Pedro- Hola linda.
Paula- Hola lindo. (Me di vuelta y nos dimos un beso)
Pedro- ¿Cómo estás? Ya te extrañaba…
Paula- (Sonreí) Mejor ahora que te veo. ¿Vos?
Pedro- Todo bien. (Corriste el pelo de mi cara, dejándolo detrás de mí oreja) Mmm… ¿Vamos en frente a tomar un helado? Yo invito.
Paula- Bueno, dale. (Cruzamos la calle tomados de la mano y nos dirigimos a la heladería, después de tomar aquel helado caminábamos sin rumbo alguno) Pepe. ¿Te enojas si me voy? Ya es un poco tarde.
Pedro- Te acompaño.
Paula- No hace falta.
Pedro- Dale, así estamos un ratito más juntos.
Paula- De verdad, no.
Pedro- (Suspiraste) ¿Por qué no queres que conozca tu casa Pau? ¿Escondes algo? (Y me quedé sin respuesta) Confia en mi hermosa. Dale.
Paula- Me da mucha vergüenza Pedro. Y la gente suele alejarse de mí cuando conoce mi realidad.
Pedro- ¿Qué realidad? ¿De qué me hablas?
Paula- No, de nada. (Dije un poco arrepentida)
Pedro- Paula, confía en mí. Por favor.
Paula- Es que no quiero perderte Pedro. (Dije con lágrimas en los ojos)
Pedro- (Tomaste mi mano) No vas a perderme, te lo prometo. Y además, si conozco esa realidad tuya de la que hablas, capaz que puedo ayudarte.
Paula- No sé Pedro, me da miedo. (Dije mirando hacia abajo)
Pedro- Hey Pau. (Hiciste que te mire, tomando mi mentón y me abrazaste por la cintura) ¿Vos confías en mí? (Yo asentí con mi cabeza) Entonces confía en lo que te digo, nada provocaría que me pierdas. Nada. (Secaste mis lágrimas) Y que no te de vergüenza, nada.
Paula- Hay muchas cosas que yo no te conté.
Pedro- Podes contármelas ahora.
Paula- (Suspiré) ¿Podemos sentarnos? Es una historia larga.
Pedro- ¿Acá?
Paula- Donde quieras…
Pedro- Veni. (Nos sentamos contra la pared de una casa y yo no sabía cómo empezar) Confía en mí. (Tomaste mi mano, entrelazando mis dedos con los tuyos)
Paula- (Tome aire para comenzar) Hace un poco más de un año que mis viejos… fallecieron, en un accidente en la ruta, ellos eran la única familia que tenía. La casa en la que vivíamos pasó a manos del estado, porque yo en ese entonces era menor y a mí me pretendían mandar a un orfanato, esa noche agarré un bolso, lo llené, con algo de ropa, todo lo que tenía de mis viejos, la compu, lo que encontré de plata, las cosas de la facultad y me escapé. Tenía poco y nada de plata, el único lugar en el que pude quedarme fue en una pensión, donde estoy ahora, es un lugar horrible, vivo en una habitación muy chiquita, y salgo a vender en trenes y subtes, antes de ir a la facultad. (Dije llorando, y vos no dijiste nada, solo me abrazaste, yo escondía mi cara en tu pecho, moría de vergüenza)
Pedro- ¿Por qué nunca me contaste nada?
Paula- Porque me da mucha vergüenza, y más al conocer tú casa. (Él vivía en un departamento hermoso, regalo de sus padres al cumplir sus 18 años)
Pedro- (Me abrazaste aún más fuerte) No tenes que tener vergüenza Pau. (Besaste mi frente) De verdad, a mí no me importa lo que tenes o lo que no tenes. A mí me importas vos.
Paula- Gracias. (Me separé un poco de vos y te bese)
Pedro- No tenes nada que agradecer.
Paula- (Yo volví a besarte) De verdad, gracias. (Nos sonreímos)
Pedro- ¿Podemos ir ahora que ya sé todo?
Paula- Mmm… bueno.
Pedro- (Te levantaste y me diste la mano para que yo también lo haga y comenzamos a caminar abrazados) No quiero que te sientas mal, ni que tengas vergüenza.
Paula- Es difícil. (Hice una pausa) Veni, es ahí. (Te tomé de la mano y entramos en la pensión, para luego entrar en la habitación la cual era súper chiquita, y no tenía ni siquiera una cama, solo un colchón viejo en el piso. No podía sostenerte la mirada, me largué a llorar y te abracé) ¿Entendes que vivo acá Pedro?
Pedro- (Me abrazaste y acariciaste mi espalda) No llores hermosa. (Besaste mi mejilla y yo lloraba cada vez más) Hey, tranquila.
Paula- No lo soporto más.
Pedro- Tengo algo que proponerte, capaz que es un poco apresurado y debería proponerte otra cosa antes, pero no importa. (Me separaste un poco de vos) ¿Vos queres venir a vivir conmigo?
Paula- ¿Vos me estás hablando en serio?
Pedro- Muy en serio. Yo sé que no tenemos un título, pero yo estoy muy seguro de que no nos vamos a separar, por mucho tiempo. Igual, si no queres, no me voy a enojar. Te puedo ayudar con plata, o buscando otro lugar.
Paula- Te amo Pedro. (Dije chocando mi frente con la tuya)
Pedro- (Me sonreíste) Te amo hermosa. (Y nos besamos)
Era la primera vez que nos decíamos aquella frase, aquella que resumía lo que sentíamos el uno por el otro. Era amor, amor puro lo que nos unía, desde la primera vez que cruzamos miradas que lo pude sentir, cada vez que nos besamos, cada vez que lo tengo cerca.
Desde que mis viejos no están, él fue el único capaz de hacerme sonreír de nuevo, hizo mucho, muchísimo por mí, y por eso acepté su propuesta. Nos fuimos a vivir juntos, a su departamento. Necesitaba devolverle lo mucho que me da, y por eso elegí pasar todos los días de mi vida a su lado.
Me llegó un mensaje a mi celular:
‘Pau, nos vemos en la plaza? En media hora’
‘Dale Pepe, nos vemos ahí’
En la plaza… me sorprendiste abrazándome por la espalda. No sé bien que somos, no somos novios, creo. Pero me haces tan bien Pepe.
Pedro- Hola linda.
Paula- Hola lindo. (Me di vuelta y nos dimos un beso)
Pedro- ¿Cómo estás? Ya te extrañaba…
Paula- (Sonreí) Mejor ahora que te veo. ¿Vos?
Pedro- Todo bien. (Corriste el pelo de mi cara, dejándolo detrás de mí oreja) Mmm… ¿Vamos en frente a tomar un helado? Yo invito.
Paula- Bueno, dale. (Cruzamos la calle tomados de la mano y nos dirigimos a la heladería, después de tomar aquel helado caminábamos sin rumbo alguno) Pepe. ¿Te enojas si me voy? Ya es un poco tarde.
Pedro- Te acompaño.
Paula- No hace falta.
Pedro- Dale, así estamos un ratito más juntos.
Paula- De verdad, no.
Pedro- (Suspiraste) ¿Por qué no queres que conozca tu casa Pau? ¿Escondes algo? (Y me quedé sin respuesta) Confia en mi hermosa. Dale.
Paula- Me da mucha vergüenza Pedro. Y la gente suele alejarse de mí cuando conoce mi realidad.
Pedro- ¿Qué realidad? ¿De qué me hablas?
Paula- No, de nada. (Dije un poco arrepentida)
Pedro- Paula, confía en mí. Por favor.
Paula- Es que no quiero perderte Pedro. (Dije con lágrimas en los ojos)
Pedro- (Tomaste mi mano) No vas a perderme, te lo prometo. Y además, si conozco esa realidad tuya de la que hablas, capaz que puedo ayudarte.
Paula- No sé Pedro, me da miedo. (Dije mirando hacia abajo)
Pedro- Hey Pau. (Hiciste que te mire, tomando mi mentón y me abrazaste por la cintura) ¿Vos confías en mí? (Yo asentí con mi cabeza) Entonces confía en lo que te digo, nada provocaría que me pierdas. Nada. (Secaste mis lágrimas) Y que no te de vergüenza, nada.
Paula- Hay muchas cosas que yo no te conté.
Pedro- Podes contármelas ahora.
Paula- (Suspiré) ¿Podemos sentarnos? Es una historia larga.
Pedro- ¿Acá?
Paula- Donde quieras…
Pedro- Veni. (Nos sentamos contra la pared de una casa y yo no sabía cómo empezar) Confía en mí. (Tomaste mi mano, entrelazando mis dedos con los tuyos)
Paula- (Tome aire para comenzar) Hace un poco más de un año que mis viejos… fallecieron, en un accidente en la ruta, ellos eran la única familia que tenía. La casa en la que vivíamos pasó a manos del estado, porque yo en ese entonces era menor y a mí me pretendían mandar a un orfanato, esa noche agarré un bolso, lo llené, con algo de ropa, todo lo que tenía de mis viejos, la compu, lo que encontré de plata, las cosas de la facultad y me escapé. Tenía poco y nada de plata, el único lugar en el que pude quedarme fue en una pensión, donde estoy ahora, es un lugar horrible, vivo en una habitación muy chiquita, y salgo a vender en trenes y subtes, antes de ir a la facultad. (Dije llorando, y vos no dijiste nada, solo me abrazaste, yo escondía mi cara en tu pecho, moría de vergüenza)
Pedro- ¿Por qué nunca me contaste nada?
Paula- Porque me da mucha vergüenza, y más al conocer tú casa. (Él vivía en un departamento hermoso, regalo de sus padres al cumplir sus 18 años)
Pedro- (Me abrazaste aún más fuerte) No tenes que tener vergüenza Pau. (Besaste mi frente) De verdad, a mí no me importa lo que tenes o lo que no tenes. A mí me importas vos.
Paula- Gracias. (Me separé un poco de vos y te bese)
Pedro- No tenes nada que agradecer.
Paula- (Yo volví a besarte) De verdad, gracias. (Nos sonreímos)
Pedro- ¿Podemos ir ahora que ya sé todo?
Paula- Mmm… bueno.
Pedro- (Te levantaste y me diste la mano para que yo también lo haga y comenzamos a caminar abrazados) No quiero que te sientas mal, ni que tengas vergüenza.
Paula- Es difícil. (Hice una pausa) Veni, es ahí. (Te tomé de la mano y entramos en la pensión, para luego entrar en la habitación la cual era súper chiquita, y no tenía ni siquiera una cama, solo un colchón viejo en el piso. No podía sostenerte la mirada, me largué a llorar y te abracé) ¿Entendes que vivo acá Pedro?
Pedro- (Me abrazaste y acariciaste mi espalda) No llores hermosa. (Besaste mi mejilla y yo lloraba cada vez más) Hey, tranquila.
Paula- No lo soporto más.
Pedro- Tengo algo que proponerte, capaz que es un poco apresurado y debería proponerte otra cosa antes, pero no importa. (Me separaste un poco de vos) ¿Vos queres venir a vivir conmigo?
Paula- ¿Vos me estás hablando en serio?
Pedro- Muy en serio. Yo sé que no tenemos un título, pero yo estoy muy seguro de que no nos vamos a separar, por mucho tiempo. Igual, si no queres, no me voy a enojar. Te puedo ayudar con plata, o buscando otro lugar.
Paula- Te amo Pedro. (Dije chocando mi frente con la tuya)
Pedro- (Me sonreíste) Te amo hermosa. (Y nos besamos)
Era la primera vez que nos decíamos aquella frase, aquella que resumía lo que sentíamos el uno por el otro. Era amor, amor puro lo que nos unía, desde la primera vez que cruzamos miradas que lo pude sentir, cada vez que nos besamos, cada vez que lo tengo cerca.
Desde que mis viejos no están, él fue el único capaz de hacerme sonreír de nuevo, hizo mucho, muchísimo por mí, y por eso acepté su propuesta. Nos fuimos a vivir juntos, a su departamento. Necesitaba devolverle lo mucho que me da, y por eso elegí pasar todos los días de mi vida a su lado.
Nada nos va a separar.
¿Quién le puso una edad al amor? ¿Acaso no se puede estar
enamorada a los 16 años? ¿Quién determina a qué edad se puede amar? ¿Quién dice
quién puede amar y quién no?
Yo lo amo y estoy completamente segura de eso, porque cada vez que lo veo siento ese cosquilleo en la panza, se me acelera el corazón, porque cada vez que lo tengo cerca sonrío como una tonta, porque con él me siento yo misma. Y sé que a él le pasa lo mismo.
Como siempre, mis viejos no me dejaban ir a verlo, pero claramente pienso ingeniármelas para hacerlo. Por suerte tenía amigas demasiado copadas que me cubrían.
Diez en punto de la noche lo esperaba en la esquina donde nos conocimos, siempre es nuestro punto de encuentro. Lo vi venir y corrí hacia él.
Paula- Hola mi amor. (Lo besé)
Pedro- Hola. (Dijo mirando hacia abajo)
Paula- Hey. ¿Qué pasa? (Le pregunté acariciando el pelo de su nuca)
Pedro- Tengo que hablar con vos.
Paula- ¿Sobre qué?
Pedro- Sobre mí, sobre nosotros.
Paula- ¿Qué pasa? ¿Queres que nos separemos? (Dije algo angustiada y temerosa)
Pedro- No, no es eso. (Suspiró) Es algo difícil Pau, y que no sé cómo decírtelo. Veni. (Tomó mi mano y nos dirigimos a la plaza de en frente)
Paula- Me estás preocupando.
Pedro- Sentate. (Nos sentamos en un banquito, enfrentados y tomados de la mano)
Paula- Deja de dar vueltas por favor.
Pedro- Pau… (Hizo una pausa) Me tengo que ir, mi familia se tiene que mudar. A… Uruguay.
Paula- ¿Qué? (Dije con los ojos llenos de lágrimas y sintiendo que moría por dentro)
Pedro- Sí, a mi viejo lo mandan a trabajar ahí. (Dijio ya llorando e inevitablemente yo también comencé a hacerlo)
Paula- No Pedro, por favor, no.
Pedro- No llores mi amor, por favor. (Y me abrazó muy fuerte)
Paula- ¿Qué hago sin vos? (Dije con apenas un hilo de voz por el llanto)
Pedro- No tenemos por qué separarnos, yo voy a volver, toda mi familia vive acá. Y vos estás acá, nunca te abandonaría mi amor.
Paula- No quiero Pedro.
Pedro- Yo tampoco Pau. (Se separó un poco de mí y secó mis lágrimas) Pero no puedo negarme, soy menor, tengo que ir con ellos. Ahora, en cuánto tenga 18 me tenes viviendo acá de nuevo.
Paula- Falta un año y medio para eso amor.
Pedro- Ya lo sé, pero ya te lo dije, yo pienso venir varias veces al año, hay miles de maneras de comunicarnos. Igual, acepto lo que vos quieras hacer. Si no queres que sigamos, te juro que te entiendo.
Paula- Sé que va a ser difícil, pero no podría cortar con vos Pedro, yo te amo.
Pedro- (Sonrió) Yo también te amo linda. (Nos besamos)
Paula- ¿Cuándo te vas?
Pedro- Mañana.
Paula- ¿Qué?
Pedro- Sí Pau, y por eso elegí pasar mi última noche acá, con vos.
Paula- ¿Hace cuánto lo sabes?
Pedro- Unas semanas, pero tenía miedo de que me dejes, por eso no quise decirte nada.
Paula- Sos muy dulce, pero nunca lo hubiera hecho.
Pedro- Te amo.
Paula- Te amo. (Nos besamos)
Pedro- Herni me prestó su departamento para que pasemos la noche allá. ¿Vamos? No quiero desperdiciar ni un solo segundo.
Paula- Vamos.
Nos paramos y comenzamos a caminar abrazados hasta la casa de su primo que quedaba a pocas cuadras de allí.
Paula- ¿Tenemos algo para comer?
Pedro- Compré hoy y lo guarde en la heladera. (Dijo buscando la comida) ¿Comemos en la cama?
Paula- Dale.
Preparamos la picada y servimos algo para tomar, lo pusimos todo sobre una bandeja y nos dirigimos a la habitación, cenamos en medio de muchos mimos, pero no lograba sacar de mi mente el hecho de que no loe vería más.
Paula- Tengo miedo.
Pedro- ¿De qué?
Paula- De no poder sin vos.
Pedro- Vamos a estar separados físicamente, solo eso mi amor. No pienso pasar un día sin hablar con vos. (Corrió un mechón de pelo de mi cara, poniéndolo detrás de mí oreja) Nos vamos a ver por la webcam, vamos a hablar todo el día por whatsapp, al menos una vez al día por teléfono. Y no sé si voy a poder, pero mi idea es venir una vez por mes.
Paula- (Suspiré) Ayudame a no pensar en eso ahora, por favor.
Pedro- (Me besó) ¿Cómo? ¿Así? (Dijo sin dejar de besarme)
Paula- Sí. (Lo abracé por la nuca y terminamos los dos acostados, sin dejar de besarnos) Amor… (Dije con un poco de vergüenza)
Pedro- ¿Qué linda?
Paula- Quiero que estemos juntos.
Pedro- ¿Estás segura?
Paula- Sí Pedro. Te amo y estoy muy segura de eso.
Pedro- Te amo. (Nos sonreímos y nos besamos)
¿Cómo concluir esta noche? ¿Mágica? ¿Ideal? ¿Hermosa? Lo amo con toda mi alma, y una vez más pude comprobar que tengo al lado mío al hombre más dulce y tierno del planeta, a quién me ama y me cuida como nadie.
La despedida prefiero no recordarla, nunca lloré tanto en mi vida, sentí que una parte mía se iba con él… Ya pasaron dos meses de que él se fue, fueron difíciles, pero como siempre me decía ‘Pensa que falta menos para vernos, menos para que podamos volver a estar todos los días juntos’ y así fue, que estaba esperándolo en la terminal de micros, porque venía el fin de semana largo. ¡Al fin! No soportaba un segundo más sin besarlo. Lo vi bajar del micro, estaba más hermoso que la última vez que te vi. Casi por inercia corrí hacía él y nos abrazamos, ambos llorando y besándonos. Al fin juntos, de nuevo, como siempre.
Y así es como termine de confirmar, que para el amor no existe edad alguna, porque nuestro amor sigue intacto, a pesar de todo.
Yo lo amo y estoy completamente segura de eso, porque cada vez que lo veo siento ese cosquilleo en la panza, se me acelera el corazón, porque cada vez que lo tengo cerca sonrío como una tonta, porque con él me siento yo misma. Y sé que a él le pasa lo mismo.
Como siempre, mis viejos no me dejaban ir a verlo, pero claramente pienso ingeniármelas para hacerlo. Por suerte tenía amigas demasiado copadas que me cubrían.
Diez en punto de la noche lo esperaba en la esquina donde nos conocimos, siempre es nuestro punto de encuentro. Lo vi venir y corrí hacia él.
Paula- Hola mi amor. (Lo besé)
Pedro- Hola. (Dijo mirando hacia abajo)
Paula- Hey. ¿Qué pasa? (Le pregunté acariciando el pelo de su nuca)
Pedro- Tengo que hablar con vos.
Paula- ¿Sobre qué?
Pedro- Sobre mí, sobre nosotros.
Paula- ¿Qué pasa? ¿Queres que nos separemos? (Dije algo angustiada y temerosa)
Pedro- No, no es eso. (Suspiró) Es algo difícil Pau, y que no sé cómo decírtelo. Veni. (Tomó mi mano y nos dirigimos a la plaza de en frente)
Paula- Me estás preocupando.
Pedro- Sentate. (Nos sentamos en un banquito, enfrentados y tomados de la mano)
Paula- Deja de dar vueltas por favor.
Pedro- Pau… (Hizo una pausa) Me tengo que ir, mi familia se tiene que mudar. A… Uruguay.
Paula- ¿Qué? (Dije con los ojos llenos de lágrimas y sintiendo que moría por dentro)
Pedro- Sí, a mi viejo lo mandan a trabajar ahí. (Dijio ya llorando e inevitablemente yo también comencé a hacerlo)
Paula- No Pedro, por favor, no.
Pedro- No llores mi amor, por favor. (Y me abrazó muy fuerte)
Paula- ¿Qué hago sin vos? (Dije con apenas un hilo de voz por el llanto)
Pedro- No tenemos por qué separarnos, yo voy a volver, toda mi familia vive acá. Y vos estás acá, nunca te abandonaría mi amor.
Paula- No quiero Pedro.
Pedro- Yo tampoco Pau. (Se separó un poco de mí y secó mis lágrimas) Pero no puedo negarme, soy menor, tengo que ir con ellos. Ahora, en cuánto tenga 18 me tenes viviendo acá de nuevo.
Paula- Falta un año y medio para eso amor.
Pedro- Ya lo sé, pero ya te lo dije, yo pienso venir varias veces al año, hay miles de maneras de comunicarnos. Igual, acepto lo que vos quieras hacer. Si no queres que sigamos, te juro que te entiendo.
Paula- Sé que va a ser difícil, pero no podría cortar con vos Pedro, yo te amo.
Pedro- (Sonrió) Yo también te amo linda. (Nos besamos)
Paula- ¿Cuándo te vas?
Pedro- Mañana.
Paula- ¿Qué?
Pedro- Sí Pau, y por eso elegí pasar mi última noche acá, con vos.
Paula- ¿Hace cuánto lo sabes?
Pedro- Unas semanas, pero tenía miedo de que me dejes, por eso no quise decirte nada.
Paula- Sos muy dulce, pero nunca lo hubiera hecho.
Pedro- Te amo.
Paula- Te amo. (Nos besamos)
Pedro- Herni me prestó su departamento para que pasemos la noche allá. ¿Vamos? No quiero desperdiciar ni un solo segundo.
Paula- Vamos.
Nos paramos y comenzamos a caminar abrazados hasta la casa de su primo que quedaba a pocas cuadras de allí.
Paula- ¿Tenemos algo para comer?
Pedro- Compré hoy y lo guarde en la heladera. (Dijo buscando la comida) ¿Comemos en la cama?
Paula- Dale.
Preparamos la picada y servimos algo para tomar, lo pusimos todo sobre una bandeja y nos dirigimos a la habitación, cenamos en medio de muchos mimos, pero no lograba sacar de mi mente el hecho de que no loe vería más.
Paula- Tengo miedo.
Pedro- ¿De qué?
Paula- De no poder sin vos.
Pedro- Vamos a estar separados físicamente, solo eso mi amor. No pienso pasar un día sin hablar con vos. (Corrió un mechón de pelo de mi cara, poniéndolo detrás de mí oreja) Nos vamos a ver por la webcam, vamos a hablar todo el día por whatsapp, al menos una vez al día por teléfono. Y no sé si voy a poder, pero mi idea es venir una vez por mes.
Paula- (Suspiré) Ayudame a no pensar en eso ahora, por favor.
Pedro- (Me besó) ¿Cómo? ¿Así? (Dijo sin dejar de besarme)
Paula- Sí. (Lo abracé por la nuca y terminamos los dos acostados, sin dejar de besarnos) Amor… (Dije con un poco de vergüenza)
Pedro- ¿Qué linda?
Paula- Quiero que estemos juntos.
Pedro- ¿Estás segura?
Paula- Sí Pedro. Te amo y estoy muy segura de eso.
Pedro- Te amo. (Nos sonreímos y nos besamos)
¿Cómo concluir esta noche? ¿Mágica? ¿Ideal? ¿Hermosa? Lo amo con toda mi alma, y una vez más pude comprobar que tengo al lado mío al hombre más dulce y tierno del planeta, a quién me ama y me cuida como nadie.
La despedida prefiero no recordarla, nunca lloré tanto en mi vida, sentí que una parte mía se iba con él… Ya pasaron dos meses de que él se fue, fueron difíciles, pero como siempre me decía ‘Pensa que falta menos para vernos, menos para que podamos volver a estar todos los días juntos’ y así fue, que estaba esperándolo en la terminal de micros, porque venía el fin de semana largo. ¡Al fin! No soportaba un segundo más sin besarlo. Lo vi bajar del micro, estaba más hermoso que la última vez que te vi. Casi por inercia corrí hacía él y nos abrazamos, ambos llorando y besándonos. Al fin juntos, de nuevo, como siempre.
Y así es como termine de confirmar, que para el amor no existe edad alguna, porque nuestro amor sigue intacto, a pesar de todo.
El amor nunca muere.
Hacía más de
cinco años que no pisaba aquel lugar, aquel lugar que era increíblemente
mágico… Mi escuela de danza, aquella que me enseñó absolutamente todo lo que
soy, la que fue mi casa desde que tengo memoria. Pero ¿Por qué no volví a
pisarla?
La última vez que baile en el auditorio de esta escuela, en frente de un público multitudinario, mi pie me falló, bah, yo fallé, y girando sobre mi punta me doblé el pie y me quebré el tobillo, esa noche me dijeron que no podría volver a bailar nunca más, que esa quebradura nunca podría terminar de recuperarse y que nunca podría volver a subirme a mis amadas puntas.
Caí en una depresión enorme, yo sin bailar no era absolutamente nada, pasé meses en cama, con mi pie enyesado y sin poder caminar. No volví a este lugar.
Un día investigando en internet sobre mi lesión descubrí que en el exterior existía una clínica especializada en lesiones de este tipo, y gracias al apoyo de mis padres pude viajar, viví el último año y medio de mi vida allí, hasta que por fin me recuperé y obtuvé la mejor noticia de mi vida, podría volver a bailar.
Mientras recorría los pasillos una extraña sensación me recorría el cuerpo, el alma, una mezcla de emoción, nostalgia y felicidad.
Llegué al tercer piso y ahí la vi, a mi profe, la que me conocía más que nadie, la que me acompaña desde que tengo apenas cuatro años, la que es mi segunda mamá. Me acerqué lentamente a ella.
Paula- Vane.
Vanesa- (Se dio vuelta) Pauli. (Y sin decir nada nos abrazamos)
Paula- Ai, hola. ¡Te extrañaba mucho! (Le dije con los ojos llenos de lágrimas)
Vanesa- Yo también linda. Estás enorme. (Nos separamos un poco) ¿Cómo estás? ¿Tú pie?
Paula- (Sonreí) Perfecta para volver al escenario.
Vanesa- ¿De verdad?
Paula- Sí. (Dije ya llorando y volvimos a abrazarnos) Y pienso hacerlo de tu mano.
Vanesa- Qué placer va a ser volver a couchearte.
Pasamos un largo rato hablando, hacía mas de un año que no nos veíamos, y aunque hablábamos, lógicamente no era lo mismo.
Vanesa- (Miro su reloj) Ya debe estar por venir Pedro.
Paula- ¿Sigue bailando acá? (Dije sorprendida)
Vanesa- Sí, y cuando te vea se va a morir.
Paula- No, no quiero verlo.
Vanesa- No seas boluda Paula, si se siguen muriendo el uno por el otro.
Paula- No, yo no siento más nada por él.
Vanesa- Cuando lo veas te vas a dar cuenta de que no es así.
Paula- Me voy Vane, no estoy preparada para verlo, menos hoy.
Vanesa- Esta bien Pauli, como quieras. Pero volvé pronto, y con todo para volver eh.
Paula- Lo prometo.
Nos despedimos y yo salí de ese salón. ¿Por qué no quería cruzarme de nuevo con él? Fuimos novios hasta unas semanas antes de mi lesión, cortamos porque me fue infiel con otra chica que bailaba con nosotros, una chica que era mi amiga, y eso es algo que jamás voy a poder perdonarlo. ¿Lo peor? Nunca pude sacarlo de mi mente, y menos que menos de mi corazón.
Estaba muy concentrada en salir rápidamente de allí cuando me choqué con alguien, levanté la mirada y…
Pedro- Pau. (Dijo sorprendido y con una sonrisa en su rostro)
Paula- Hola. (Dije intentando evitarlo)
Pedro- ¿Cómo estás tanto tiempo? No sabía que habías vuelto. ¿Tú pie?
Paula- (Suspiré) Todo bien, con ganas de volver, mi pie ya está perfecto. ¿Vos? (El corazón dentro de poco se me salía del pecho. Si permanecía cinco segundos más tan cerca de él le rompía la boca de un beso)
Pedro- Me alegro por vos Pauli. Todo bien, contento de que estés de nuevo por acá.
Paula- Gracias. Tengo que irme.
Pedro- Anda tranquila, un día de estos nos juntamos a almorzar. ¿Queres?
Paula- Mmm… bueno, dale.
Pedro- No te noto muy convencida.
Paula- Es que….
Pedro- Me parece que paso hace mucho ya Pau.
Paula- Sí, pero yo no sé si me olvidé de vos.
Pedro- Yo tampoco me olvidé de vos.
Paula- Por eso, es mejor que dejemos todo como está.
Pedro- (Tomó mi mano y la acarició) Yo te sigo amando Paula.
Paula- (Mire hacia abajo para que no noté mis lágrimas) Yo también Pedro, pero…
Pedro- Lo que pasó, pasó Pau.
Paula- Pero no es fácil olvidarlo. Me lastimaste mucho Pedro.
Pedro- Lo sé, y es algo que nunca pude perdonarme.
Paula-No es momento de hablarlo, ni lugar.
Pedro- ¿Queres venir esta noche a cenar?
Paula- Pedro, no estoy lista para esto, de verdad. (Besé su mejilla y me fui)
Me volví a mi casa con una catarata de sentimientos que me estaban por volver loca, llegué a mi departamento y así como estaba caí desplomada en la cama y pase horas intentando descifrar lo que sentía, llegando a una única conclusión: Lo sigo amando.
Más tarde sonó mi celular, era Vane, quién me comunicaba que la bailarina de Pedro había sufrido una caída muy fuerte bailando y que tenía que hacer reposo por algunas semanas, y la presentación era en una semana, tuvo la malísima idea de que baile con Pedro. ¡Esta mujer está loca! ¿O más loca estoy yo? Ensayamos toda la semana juntos, con la obligación de no tocar lo nuestro.
Era el día de la presentación, estaba nerviosa como si fuese la primera vez que bailaba, me daba demasiado nervios volver al escenario, y más con él… Bailamos nuestra canción y la pose final era ambos abrazados, arrodillados en el suelo, las lágrimas recorrían mis mejillas, no podía creer que lo había hecho nuevamente, me sentía plena. Y no sé si fue por impulso o necesidad, pero en aquel momento nuestras bocas se unieron en un beso lleno de amor, de pasión, de necesidad.
Nos separamos apenas algunos milímetros y nos susurramos ‘Te amo’. El público seguía aplaudiendo y yo sentía que volvía a nacer. Él se levantó y me dio la mano para que lo haga yo también salimos juntos del escenario, yo me dirigía a mi camarín, pero él hizo que cambie el rumbo y terminamos ambos en el suyo.
Pedro- (Me abrazó por la cintura) ¿Podemos volver a intentarlo?
Paula- (Lo abracé por el cuello) Por favor. (Dije sollozando y volvimos a besarnos) Te amo Pedro.
Pedro- Te amo bonita. (Nos besamos y nos abrazamos) Te extrañé demasiado.
Paula- Yo también Pepe.
Pedro- (Me abrazó aún más fuerte) ¿Vamos a mi casa?
Paula- Dale. (Nos separamos un poco y volvimos a besarnos) Me voy a cambiar.
Pedro- ¡Apurate! (Sonreí y lo besé para irme)
La última vez que baile en el auditorio de esta escuela, en frente de un público multitudinario, mi pie me falló, bah, yo fallé, y girando sobre mi punta me doblé el pie y me quebré el tobillo, esa noche me dijeron que no podría volver a bailar nunca más, que esa quebradura nunca podría terminar de recuperarse y que nunca podría volver a subirme a mis amadas puntas.
Caí en una depresión enorme, yo sin bailar no era absolutamente nada, pasé meses en cama, con mi pie enyesado y sin poder caminar. No volví a este lugar.
Un día investigando en internet sobre mi lesión descubrí que en el exterior existía una clínica especializada en lesiones de este tipo, y gracias al apoyo de mis padres pude viajar, viví el último año y medio de mi vida allí, hasta que por fin me recuperé y obtuvé la mejor noticia de mi vida, podría volver a bailar.
Mientras recorría los pasillos una extraña sensación me recorría el cuerpo, el alma, una mezcla de emoción, nostalgia y felicidad.
Llegué al tercer piso y ahí la vi, a mi profe, la que me conocía más que nadie, la que me acompaña desde que tengo apenas cuatro años, la que es mi segunda mamá. Me acerqué lentamente a ella.
Paula- Vane.
Vanesa- (Se dio vuelta) Pauli. (Y sin decir nada nos abrazamos)
Paula- Ai, hola. ¡Te extrañaba mucho! (Le dije con los ojos llenos de lágrimas)
Vanesa- Yo también linda. Estás enorme. (Nos separamos un poco) ¿Cómo estás? ¿Tú pie?
Paula- (Sonreí) Perfecta para volver al escenario.
Vanesa- ¿De verdad?
Paula- Sí. (Dije ya llorando y volvimos a abrazarnos) Y pienso hacerlo de tu mano.
Vanesa- Qué placer va a ser volver a couchearte.
Pasamos un largo rato hablando, hacía mas de un año que no nos veíamos, y aunque hablábamos, lógicamente no era lo mismo.
Vanesa- (Miro su reloj) Ya debe estar por venir Pedro.
Paula- ¿Sigue bailando acá? (Dije sorprendida)
Vanesa- Sí, y cuando te vea se va a morir.
Paula- No, no quiero verlo.
Vanesa- No seas boluda Paula, si se siguen muriendo el uno por el otro.
Paula- No, yo no siento más nada por él.
Vanesa- Cuando lo veas te vas a dar cuenta de que no es así.
Paula- Me voy Vane, no estoy preparada para verlo, menos hoy.
Vanesa- Esta bien Pauli, como quieras. Pero volvé pronto, y con todo para volver eh.
Paula- Lo prometo.
Nos despedimos y yo salí de ese salón. ¿Por qué no quería cruzarme de nuevo con él? Fuimos novios hasta unas semanas antes de mi lesión, cortamos porque me fue infiel con otra chica que bailaba con nosotros, una chica que era mi amiga, y eso es algo que jamás voy a poder perdonarlo. ¿Lo peor? Nunca pude sacarlo de mi mente, y menos que menos de mi corazón.
Estaba muy concentrada en salir rápidamente de allí cuando me choqué con alguien, levanté la mirada y…
Pedro- Pau. (Dijo sorprendido y con una sonrisa en su rostro)
Paula- Hola. (Dije intentando evitarlo)
Pedro- ¿Cómo estás tanto tiempo? No sabía que habías vuelto. ¿Tú pie?
Paula- (Suspiré) Todo bien, con ganas de volver, mi pie ya está perfecto. ¿Vos? (El corazón dentro de poco se me salía del pecho. Si permanecía cinco segundos más tan cerca de él le rompía la boca de un beso)
Pedro- Me alegro por vos Pauli. Todo bien, contento de que estés de nuevo por acá.
Paula- Gracias. Tengo que irme.
Pedro- Anda tranquila, un día de estos nos juntamos a almorzar. ¿Queres?
Paula- Mmm… bueno, dale.
Pedro- No te noto muy convencida.
Paula- Es que….
Pedro- Me parece que paso hace mucho ya Pau.
Paula- Sí, pero yo no sé si me olvidé de vos.
Pedro- Yo tampoco me olvidé de vos.
Paula- Por eso, es mejor que dejemos todo como está.
Pedro- (Tomó mi mano y la acarició) Yo te sigo amando Paula.
Paula- (Mire hacia abajo para que no noté mis lágrimas) Yo también Pedro, pero…
Pedro- Lo que pasó, pasó Pau.
Paula- Pero no es fácil olvidarlo. Me lastimaste mucho Pedro.
Pedro- Lo sé, y es algo que nunca pude perdonarme.
Paula-No es momento de hablarlo, ni lugar.
Pedro- ¿Queres venir esta noche a cenar?
Paula- Pedro, no estoy lista para esto, de verdad. (Besé su mejilla y me fui)
Me volví a mi casa con una catarata de sentimientos que me estaban por volver loca, llegué a mi departamento y así como estaba caí desplomada en la cama y pase horas intentando descifrar lo que sentía, llegando a una única conclusión: Lo sigo amando.
Más tarde sonó mi celular, era Vane, quién me comunicaba que la bailarina de Pedro había sufrido una caída muy fuerte bailando y que tenía que hacer reposo por algunas semanas, y la presentación era en una semana, tuvo la malísima idea de que baile con Pedro. ¡Esta mujer está loca! ¿O más loca estoy yo? Ensayamos toda la semana juntos, con la obligación de no tocar lo nuestro.
Era el día de la presentación, estaba nerviosa como si fuese la primera vez que bailaba, me daba demasiado nervios volver al escenario, y más con él… Bailamos nuestra canción y la pose final era ambos abrazados, arrodillados en el suelo, las lágrimas recorrían mis mejillas, no podía creer que lo había hecho nuevamente, me sentía plena. Y no sé si fue por impulso o necesidad, pero en aquel momento nuestras bocas se unieron en un beso lleno de amor, de pasión, de necesidad.
Nos separamos apenas algunos milímetros y nos susurramos ‘Te amo’. El público seguía aplaudiendo y yo sentía que volvía a nacer. Él se levantó y me dio la mano para que lo haga yo también salimos juntos del escenario, yo me dirigía a mi camarín, pero él hizo que cambie el rumbo y terminamos ambos en el suyo.
Pedro- (Me abrazó por la cintura) ¿Podemos volver a intentarlo?
Paula- (Lo abracé por el cuello) Por favor. (Dije sollozando y volvimos a besarnos) Te amo Pedro.
Pedro- Te amo bonita. (Nos besamos y nos abrazamos) Te extrañé demasiado.
Paula- Yo también Pepe.
Pedro- (Me abrazó aún más fuerte) ¿Vamos a mi casa?
Paula- Dale. (Nos separamos un poco y volvimos a besarnos) Me voy a cambiar.
Pedro- ¡Apurate! (Sonreí y lo besé para irme)
Felicidad plena, corazón feliz, alma feliz. Volví a pisar un escenario, volví a sentirme YO demostrando lo que amo hacer ante un público, volví a entregar mi alma sobre el escenario y lo más lindo es que lo hice junto a él. Sé que me hizo mucho daño, pero si después de tanto tiempo el amor sigue intacto por algo será. Volveremos a intentarlo, y estoy segura de que esta vez esta historia tendrá un final feliz.
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